Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sólo las manos que miran al viento
saben los quehaceres
del resto del cuerpo,
de que manera se curva
cuando gira en las esquinas
cuando dos puntos de luz
se detienen en el pecho.
Sólo las manos
que toman el camino de los invidentes
saben el color de los verdes
que se esperan,
en las barras de un bar
o en las tormentas
donde brazos desnudos
de paraguas sedientos
toman la verdad, así
tan abierta,
abren el interruptor
de las noches,
mañana.