vronte
Poeta infiel al portal
S.E.
La mirada que muere
luego de brillar durante eones al estar frente a tus ojos
es la mirada del que no te mira más.
No hay vuelta atrás, ya está.
Llora lo que necesites,
rasúrate el cabello
y cortate la piel.
No te avergüenzes en clamar calladamente la compasión del objeto de tu amor,
muy bien, del depositario de vuestra reciente obsesión.
Quizás regrese, y os felicito… pero será breve
y se acabará marchando con redoblada decisión.
Comprende que se han perdido la sintonía fina que trasciende el sentido humano de separación,
enfrenta que has llegado solo para convertirte en el diestro prestidigitador
que ha creado estatuas vivas tal como lo hizo Pigmalión.
Solo ocurre que vuestra materia prima es de cera y algodón,
y su rango de existencia dura lo mismo que un suspiro de pasión.
Fulmina vuestra hambre de rescate en tus entrañas,
presiona la dentadura y procede a escalar sólo las murallas.
Comprende que jamás habrán almas hermanas,
solo un profundo acantilado negro noche.
Y a los gritos que lances a sus profundidades en busca de consuelo,
replicarán solo sonidos que no serán más que los ecos.
Por tanto acoraza tu alma dulce,
y ornámentala con exóticos hechizos de protección,
espanta a los fantasmas que vendrán a convertirla en posesión.
Odia si es preciso, porque no hay cuestionamientos en odiar aquello que es odiable,
solo te tienes a ti mismo y los demás son… nadie.
La mirada que muere
luego de brillar durante eones al estar frente a tus ojos
es la mirada del que no te mira más.
No hay vuelta atrás, ya está.
Llora lo que necesites,
rasúrate el cabello
y cortate la piel.
No te avergüenzes en clamar calladamente la compasión del objeto de tu amor,
muy bien, del depositario de vuestra reciente obsesión.
Quizás regrese, y os felicito… pero será breve
y se acabará marchando con redoblada decisión.
Comprende que se han perdido la sintonía fina que trasciende el sentido humano de separación,
enfrenta que has llegado solo para convertirte en el diestro prestidigitador
que ha creado estatuas vivas tal como lo hizo Pigmalión.
Solo ocurre que vuestra materia prima es de cera y algodón,
y su rango de existencia dura lo mismo que un suspiro de pasión.
Fulmina vuestra hambre de rescate en tus entrañas,
presiona la dentadura y procede a escalar sólo las murallas.
Comprende que jamás habrán almas hermanas,
solo un profundo acantilado negro noche.
Y a los gritos que lances a sus profundidades en busca de consuelo,
replicarán solo sonidos que no serán más que los ecos.
Por tanto acoraza tu alma dulce,
y ornámentala con exóticos hechizos de protección,
espanta a los fantasmas que vendrán a convertirla en posesión.
Odia si es preciso, porque no hay cuestionamientos en odiar aquello que es odiable,
solo te tienes a ti mismo y los demás son… nadie.
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