IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
No queremos olvidar,
y olvidando lo entendemos,
inconscientemente,
al olvido,
no quiere el cielo bajar,
ni la sombra subir,
no quiere mi alma besar,
a un cuerpo que ya se ha ido,
no quiere mi olvido seguir,
en una vida que entre vidas perece,
en la memoria insalubre,
no quiero eternidad,
si la pausa nos pausa entre tristezas,
quiero felicidad sentida,
aún si la efimeridad es muerte,
no se percibe el vacío
sin la consciencia del mudo dolor,
de un grito que impacta en la vista,
sin la aspereza del guiño más mortífero,
no veo tranquilidad sin huecos,
sin pozos oscuros de lamento,
la verdadera soledad
nunca fue tanto deseo,
no se acaba, por fragilidad, el dolor,
él quiere que sintamos su cruda existencia,
como carne cortada viva,
como sangre corroída,
como enfermedad que aturde,
no se apaga la oscuridad,
ni la mentira se apiada de mortales,
las verdades rugen entre sol necrosado,
no se quiebran corazones,
si la realidad está muerta,
no se elevan, mis deseos,
caigo como sueño,
como árbol vencido,
a las mareas del olvido,
caigo como el último y el primero,
como único pasajero,
porque así me entiendo,
con la soledad en mi piel.
y olvidando lo entendemos,
inconscientemente,
al olvido,
no quiere el cielo bajar,
ni la sombra subir,
no quiere mi alma besar,
a un cuerpo que ya se ha ido,
no quiere mi olvido seguir,
en una vida que entre vidas perece,
en la memoria insalubre,
no quiero eternidad,
si la pausa nos pausa entre tristezas,
quiero felicidad sentida,
aún si la efimeridad es muerte,
no se percibe el vacío
sin la consciencia del mudo dolor,
de un grito que impacta en la vista,
sin la aspereza del guiño más mortífero,
no veo tranquilidad sin huecos,
sin pozos oscuros de lamento,
la verdadera soledad
nunca fue tanto deseo,
no se acaba, por fragilidad, el dolor,
él quiere que sintamos su cruda existencia,
como carne cortada viva,
como sangre corroída,
como enfermedad que aturde,
no se apaga la oscuridad,
ni la mentira se apiada de mortales,
las verdades rugen entre sol necrosado,
no se quiebran corazones,
si la realidad está muerta,
no se elevan, mis deseos,
caigo como sueño,
como árbol vencido,
a las mareas del olvido,
caigo como el último y el primero,
como único pasajero,
porque así me entiendo,
con la soledad en mi piel.