"Me gusta andar por las calles algo perro, algo máquina, casi nada hombre. No estoy muy convencido de mi humanidad; no quiero ser como los otros. No quiero ser feliz con permiso de la policía."
Martin Adan .
Ni vida, ni sueños, ni ángeles.
Todo se deforma en el desierto de la espera.
Tus manos tienen el color de la arena;
están duras, mas no tu alma.
Cuando viajas rumbo a tu diaria rutina,
inclinado, incómodo como un árbol doblado,
agresivo y silente,
lleno de ensoñaciones,
acariciado por los más dulces recuerdos.
Tan poco y tanto a la vez:
tanta vida y tanta muerte.
En el camino de las fábricas,
donde el hombre suda,
grita, duda y se entristece,
pero nunca llora,
pero nunca llora.
Solamente espera.
Martin Adan .
Ni vida, ni sueños, ni ángeles.
Todo se deforma en el desierto de la espera.
Tus manos tienen el color de la arena;
están duras, mas no tu alma.
Cuando viajas rumbo a tu diaria rutina,
inclinado, incómodo como un árbol doblado,
agresivo y silente,
lleno de ensoñaciones,
acariciado por los más dulces recuerdos.
Tan poco y tanto a la vez:
tanta vida y tanta muerte.
En el camino de las fábricas,
donde el hombre suda,
grita, duda y se entristece,
pero nunca llora,
pero nunca llora.
Solamente espera.
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