Funámbula Peperina
Poeta recién llegado
[La verdad yo tampoco sé mucho de mi sombra
últimamente.
No sé cómo calzarme los huesos en esta piel
que le ha quedado chica a la volatilidad de mis venas.
No sé el pecado de este peregrino de sal
que recorre el camino de mi ojo a la almohada.
No sé cómo encender el espacio difunto
entre las horas desperdigadas y las uñas rotas.
No sé si el vínculo es un páramo o la violencia;
si es el demonio o mi lengua.
No sé si tengo palabras en la boca
o si hablo con saliva de leproso.
No sé si vivo en el epicentro de las risas,
o si es un espejismo replicante.
Creo que son mis oídos sintiendo al infinito
resbalarse como agua
o mi espina triturada bajo mis pies.
No sé cuánta es la noche mirando mi ciudad,
Esto lo sé porque tus ojos no me ven y yo
no encuentro los míos.]
últimamente.
No sé cómo calzarme los huesos en esta piel
que le ha quedado chica a la volatilidad de mis venas.
No sé el pecado de este peregrino de sal
que recorre el camino de mi ojo a la almohada.
No sé cómo encender el espacio difunto
entre las horas desperdigadas y las uñas rotas.
No sé si el vínculo es un páramo o la violencia;
si es el demonio o mi lengua.
No sé si tengo palabras en la boca
o si hablo con saliva de leproso.
No sé si vivo en el epicentro de las risas,
o si es un espejismo replicante.
Creo que son mis oídos sintiendo al infinito
resbalarse como agua
o mi espina triturada bajo mis pies.
No sé cuánta es la noche mirando mi ciudad,
y no sé si aquí esté la noche
y no sé si sea mi ciudad.
Esto lo sé porque tus ojos no me ven y yo
no encuentro los míos.]
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