iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Son mañanas de congestiones
viales y emocionales.
El café está tan cargado como el arma.
El pan tan duro
como la cama.
Vivimos envueltos en la estática del odio,
en un infierno barato
de polvo y violencia.
De hambrunas, y armas de oro
donde el alma no vale más que el cuerpo
y la vida no alcanza
para comprar leche y pan.
Los niños son estrellas perdidas
que juegan con fuego.
Que corren por el borde afilado
del abismo
y nadie los mira.
Afuera llueve gas lacrimógeno
y balas.
Mientras, adentro, nos sentamos
a ver las noticias.
Vivimos en la dinámica de la inconsciencia colectiva
alimentando con gusanos
a la esperanza de otra vida.
viales y emocionales.
El café está tan cargado como el arma.
El pan tan duro
como la cama.
Vivimos envueltos en la estática del odio,
en un infierno barato
de polvo y violencia.
De hambrunas, y armas de oro
donde el alma no vale más que el cuerpo
y la vida no alcanza
para comprar leche y pan.
Los niños son estrellas perdidas
que juegan con fuego.
Que corren por el borde afilado
del abismo
y nadie los mira.
Afuera llueve gas lacrimógeno
y balas.
Mientras, adentro, nos sentamos
a ver las noticias.
Vivimos en la dinámica de la inconsciencia colectiva
alimentando con gusanos
a la esperanza de otra vida.
