El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
No es la gris nube, ni el clima
que chorrea en el paisaje,
ni es el polvo de ceniza
flotando en el gris del aire.
No son las hojas raídas
sobre el banco gris del parque.
Ni el cemento, ni la arista
del obelisco sin arte.
No es la paloma que, insípida,
deja sus restos; ni el tándem
de la tienda de la esquina
con el aviso: "No se abre".
No es el charco de agua híbrida,
ni la fábrica que expande
humo gris, gris armonía
con la ciudad que en gris arde.
Ni la acera gris continua,
sus límites, su ser de nadie,
ni tan siquiera "las vísperas"
de un pajarillo en la calle.
Es también. Y es la desidia
del hombre que en grises late,
cuerpo a cuerpo por la vida,
corazón tan solo carne.
Media mueca, gris caricia,
proyectil de afección lábil,
pincelada que mortífera
golpea tu roja sangre.
-Eva-
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