EPEV- Poerrante
Poeta recién llegado
No colgaré mi alma donde se oculta el sol,
a merced del crepúsculo o sobre la cresta
de las pleamares olas que crispan la mar.
No abandonaré mi cuerpo en la oquedad,
a la inevitable fermentación que avienta
el soporífico intento de degradarle.
Espero no asistan burros ni camellos al entierro,
y que las suegras lleven lejos sus mil lenguas,
que camine de ha pasitos, el séquito que lleva
el deslucido ataúd que logre encerrarme.
Que al catafalco no le vistan
de entre purpuras y negros,
que el dorado y el plata son metales que me llevo
en el tanto fraguar, acrisolar y palmear con el orfebre,
batallador de herrumbres y de la escorias del relleno
que con mazo y yunque, fue moldeando
las clavijas asignadas a mi entierro.
Que mi alma insepulta, Azrael, no le consiga,
que sólo un cuerpo reseco, de adobadas sales
marinas
con los cabellos rizados y ojos cerrados que anidan,
vastos pensamientos y pasos que nunca terminan
de andar entre dos mundos
de llegadas y continuas partidas.
EPEV-Poerrante. C27/07/12 - T30/07/12
a merced del crepúsculo o sobre la cresta
de las pleamares olas que crispan la mar.
No abandonaré mi cuerpo en la oquedad,
a la inevitable fermentación que avienta
el soporífico intento de degradarle.
Espero no asistan burros ni camellos al entierro,
y que las suegras lleven lejos sus mil lenguas,
que camine de ha pasitos, el séquito que lleva
el deslucido ataúd que logre encerrarme.
Que al catafalco no le vistan
de entre purpuras y negros,
que el dorado y el plata son metales que me llevo
en el tanto fraguar, acrisolar y palmear con el orfebre,
batallador de herrumbres y de la escorias del relleno
que con mazo y yunque, fue moldeando
las clavijas asignadas a mi entierro.
Que mi alma insepulta, Azrael, no le consiga,
que sólo un cuerpo reseco, de adobadas sales
marinas
con los cabellos rizados y ojos cerrados que anidan,
vastos pensamientos y pasos que nunca terminan
de andar entre dos mundos
de llegadas y continuas partidas.
EPEV-Poerrante. C27/07/12 - T30/07/12