Estimado Maestro: Hay varias cosas que me llaman poderosamente la atención en este soneto: 1. El hermoso pleonasmo en "Yo soy yo mismo"; 2. El uso de la locución adverbial "por cima" en el 9º verso; 3. La sinalefa en "para ello" en el 11º verso
Aparte de lo ya mencionado me quedo admirado por la claridad y fuerza poética de las hipérboles empleadas y por el excelente desarrollo del poema, de grata lectura y muy original.
¡Tremendo ego, Campeón!
¡Soberbio soneto!
Un abrazo,
Elhi
En primer lugar te doy las gracias Elhi por todo, tus elogios y tus observaciones, salvo por una cosa que no hago más que repetir que no me satisface: el tratamiento de maestro.
Y vayamos a las observaciones:
1. Buen conocimiento de las figuras retóricas, Elhi. En efecto este pleonasmo o "demasía o sobra de palabras" de "yo soy yo mismo" trata de lograr el énfasis necesario para retratar la pretensión de endiosamiento del soberbio, de manera que su existencia pase de meramente contingente a necesaria. Pero no es original: es la forma en que Yahvé se presenta a Moisés (creo) y le dice "Yo soy el que Soy", es decir un Ser Supremo de existencia necesaria (según los creyentes). Ya se sabe la Poesía es unas veces concreción y otras demasía, Retórica cien por cien. Así que, aunque he predicado y predico que en aras de la concreción en el soneto se huya de los pronombres personales por enfáticos e innecesarios, aquí los uso para el énfasis supremo del soberbio.
2. La locución adverbial "por cima". Está algo en desuso, pero creo que en este caso conviene mejor que "encima" porque confiere a la expresión un matiz algo más superlativo en la descripción de la superioridad.
3. Sinalefa en pa-(ra e)-llo. No te falta razón. Rudolph Baehr señala que "en el curso del sintagma, en el caso de palabras que están en estrecha relación morfológica (en este caso, preposición + palabra que la siga), si la siguiente empieza por vocal tónica y la anterior es es palabra de condición átona o secundaria, se tiende al hiato". Sin embargo, el propio autor señala numerosas excepciones consagradas por el uso habiéndose llegado incluso a la fusión habitual de las palabras( casos de él = del; de ella = della; de ello = dello). en este caso me he dejado guiar por un arcaísmo semejante: para él = pariel; para ella = pariella, que aún se usaba en algunas regiones como Aragón, con el curioso decaimiento de la vocal semilarga e a la breve i, que es típico de algunos paises de latinoamérica, como se ve en la famosa Jota de la Zarzuela El guitarrico:
Dila que calme mi amor,
dila que escuche mis quejas,
dila que me estoy muriendo
y quiero vivir “pariella”.
(Hay que ver la labia que tiene uno que usar para justificar sus forzadas sinalefas) ¡Ja, ja, ja!
Un abrazo, Elhi.