jmchicco
Poeta que considera el portal su segunda casa
SINTONÍA DE PAZ
El hombre despierta,
sacude su ropa,
el polvo y la hierba,
dibujan su tez.
Prosigue la marcha,
su aire es de calma,
camina sin rumbo,
buscando su Norte.
Èl sabe que existe,
esté donde esté...
El entorno lo extasía,
(lo seduce su armonía),
el aroma y los sonidos,
lo vinculan con su fe.
Hoy su ego, no esta en calma,
el pasado es un fantasma;
la nostálgica llamada,
algo vivo en el ayer.
Meditando su destiempo,
se declara un desatino:
De las voces del olvido,
un quejido lo reclama,
laberintos de una trama,
lo innombrable de su ser.
La conciencia es un burdel,
de ejercicio clandestino;
a su padre, con vejez,
en olvidos lo enterraba...
Sus afectos con la nada,
fueron yerros del desdén.
El dinero fue un placer,
tan efímero en sentidos;
ocho horas de un idilio,
en conflicto con su fe.
Y en su esposa, fue a beber,
agua estanca de un baldío,
fechas claves, tanto olvido,
y otro insulso amanecer.
Si en su madre vio el ayer,
y una espera sin motivo;
hoy el cuervo encanecido,
traza un círculo en su ser.
Postergado el renacer,
su tal vez no prevalece;
en tumultos se entretejen,
los dictados de su fe:
Enfermedad, el vil metal,
un ataque...pronta muerte,
las mundanas posesiones,
los designios de la suerte.
Aturdido caminante,
hoy tu apuro es sin motivo,
¿no te asombras del paisaje?,
¿no te asustas del abismo?.
Olor a rocío, jacintos fragantes,
no hay humo, espanto, ni el ruido enfermizo,
no hay gente sin tiempo, neón, ni cemento,
tan solo el sendero...su lógica en trance.
El trémulo errante, intuye una gloria,
el polvo y la yerba dibujan su tez;
prosigue la marcha con aires de calma,
camina sin rumbo buscando su norte....
Èl sabe que existe...esté donde esté.
El hombre despierta,
sacude su ropa,
el polvo y la hierba,
dibujan su tez.
Prosigue la marcha,
su aire es de calma,
camina sin rumbo,
buscando su Norte.
Èl sabe que existe,
esté donde esté...
El entorno lo extasía,
(lo seduce su armonía),
el aroma y los sonidos,
lo vinculan con su fe.
Hoy su ego, no esta en calma,
el pasado es un fantasma;
la nostálgica llamada,
algo vivo en el ayer.
Meditando su destiempo,
se declara un desatino:
De las voces del olvido,
un quejido lo reclama,
laberintos de una trama,
lo innombrable de su ser.
La conciencia es un burdel,
de ejercicio clandestino;
a su padre, con vejez,
en olvidos lo enterraba...
Sus afectos con la nada,
fueron yerros del desdén.
El dinero fue un placer,
tan efímero en sentidos;
ocho horas de un idilio,
en conflicto con su fe.
Y en su esposa, fue a beber,
agua estanca de un baldío,
fechas claves, tanto olvido,
y otro insulso amanecer.
Si en su madre vio el ayer,
y una espera sin motivo;
hoy el cuervo encanecido,
traza un círculo en su ser.
Postergado el renacer,
su tal vez no prevalece;
en tumultos se entretejen,
los dictados de su fe:
Enfermedad, el vil metal,
un ataque...pronta muerte,
las mundanas posesiones,
los designios de la suerte.
Aturdido caminante,
hoy tu apuro es sin motivo,
¿no te asombras del paisaje?,
¿no te asustas del abismo?.
Olor a rocío, jacintos fragantes,
no hay humo, espanto, ni el ruido enfermizo,
no hay gente sin tiempo, neón, ni cemento,
tan solo el sendero...su lógica en trance.
El trémulo errante, intuye una gloria,
el polvo y la yerba dibujan su tez;
prosigue la marcha con aires de calma,
camina sin rumbo buscando su norte....
Èl sabe que existe...esté donde esté.