Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube;MouKtmpJ7dI]http://www.youtube.com/watch?v=MouKtmpJ7dI[/video]
Sin voluntad propia
pegada
al ordenador,
hechizada...
¿Qué fuertes me sostienen brazos,
qué suave hechizo
cuyo poder me pegó a esta silla
y no me puedo levantar?...
Cabeza ya mucho me pesa
y no dormí todavía
desde hace dos noches y dos días,
y menos ahora que la música me atraviesa
como una espada de hierro...
Menos ahora que la poesía me embriaga
y pierden el norte mis sentidos,
pues un ángel oscuro vino a visitarme
y se convirtió en mi dueño,
y ya no me hace falta el agua,
la comida ya no tiene sabor -
y no sufro por la escasez del sueño,
pues en los mares del silencio mi espíritu naufraga;
llena estoy de calma y me ahogo
en mi propia ausencia,
desafío la gravedad - subconsciente, el alma
viaja hacia el olvido...
Un dulce vuelo, un no-sentir, no-existir placentero -
experimento mientras lo miro,
pues en mis venas la sangre helada hierve - y yo me cocino.
El corazón se derrite
como azúcar en mi café...
Como las nieves en primavera
y un papel en el fuego -
dirías que no estoy más aquí;
dentro de mi forma esclavizada
al bello rostro en la pantalla,
a esas manos que acarician
con tanto sentimiento la guitarra -
ojos muertos tengo, nada más existe;
vacío se quedó mi alrededor -
¡y tan sólo siento su metafísica presencia
junto con las ansias de su sagrado amor...!
El dolor de saber que cuando despierte,
él no estará aquí - su tenebroso recuerdo
habrá vuelto a la soledad de los días
¡sin que lo pueda ni siquiera abrazar...!
Porque no era real aquel triste encuentro
amoroso sin amar - ¡porque él ni me veía!...
Ni presentía, a través de esta tecnología,
lo que me arrastraba hacia él, hasta la muerte...
Y me perdía entre las partículas de la materia -
y la manifestación purísima del espíritu;
no podía desde entonces despegar los ojos
de la ventana abierta de mi Firefox,
casi sin voluntad que me ha sido robada -
mientras él tocaba su triple guitarra...
Ahora todavía sigo así,
ni viva - ni muerta...
Pues, le pertenezco.
[13/09/2013]
Sin voluntad propia
pegada
al ordenador,
hechizada...
¿Qué fuertes me sostienen brazos,
qué suave hechizo
cuyo poder me pegó a esta silla
y no me puedo levantar?...
Cabeza ya mucho me pesa
y no dormí todavía
desde hace dos noches y dos días,
y menos ahora que la música me atraviesa
como una espada de hierro...
Menos ahora que la poesía me embriaga
y pierden el norte mis sentidos,
pues un ángel oscuro vino a visitarme
y se convirtió en mi dueño,
y ya no me hace falta el agua,
la comida ya no tiene sabor -
y no sufro por la escasez del sueño,
pues en los mares del silencio mi espíritu naufraga;
llena estoy de calma y me ahogo
en mi propia ausencia,
desafío la gravedad - subconsciente, el alma
viaja hacia el olvido...
Un dulce vuelo, un no-sentir, no-existir placentero -
experimento mientras lo miro,
pues en mis venas la sangre helada hierve - y yo me cocino.
El corazón se derrite
como azúcar en mi café...
Como las nieves en primavera
y un papel en el fuego -
dirías que no estoy más aquí;
dentro de mi forma esclavizada
al bello rostro en la pantalla,
a esas manos que acarician
con tanto sentimiento la guitarra -
ojos muertos tengo, nada más existe;
vacío se quedó mi alrededor -
¡y tan sólo siento su metafísica presencia
junto con las ansias de su sagrado amor...!
El dolor de saber que cuando despierte,
él no estará aquí - su tenebroso recuerdo
habrá vuelto a la soledad de los días
¡sin que lo pueda ni siquiera abrazar...!
Porque no era real aquel triste encuentro
amoroso sin amar - ¡porque él ni me veía!...
Ni presentía, a través de esta tecnología,
lo que me arrastraba hacia él, hasta la muerte...
Y me perdía entre las partículas de la materia -
y la manifestación purísima del espíritu;
no podía desde entonces despegar los ojos
de la ventana abierta de mi Firefox,
casi sin voluntad que me ha sido robada -
mientras él tocaba su triple guitarra...
Ahora todavía sigo así,
ni viva - ni muerta...
Pues, le pertenezco.
[13/09/2013]
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