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Sin un adiós...

belzebu

Poeta fiel al portal



Ya me alcanzó la noche,
rapaz en la huida me atrapó,
atrás quedó mi lucha,
y las heridas que no se dejan ver,
escondidas muy adentro,
royendo el alma
con urticantes labios.

Y otra vez estoy aquí,
en la rutinaria espera,
allanando el cielo,
profanando estrellas
para adueñarlas sin reproches.

En estas soledades,
insistentes de recesos,
solo recreos acostumbrados,
de acelerados tiempos,
que no dan cabida
a las dudas ni al temor,
y que desbaratan,
atropellando al lento,
abandonando al débil,
sin culpa alguna,
y al olvido insano.

No me sorprende
seguir la marcha,
pues sobrevivo en indiferencia,
en obstinados pasos,
por entre cenizas olvidadas.

Y esta noche sé,
que no habrá un sueño,
no conciliaré el onírico letargo,
descansaré sobre mi tumba de emociones,
y no esperaré una llamada.

Escucharé apacibles
melodías de silencio,
conversaré callado
con la dama y con la bestia,
mientras mi señora y musa,
da su forma en la inercia
de mi insensible cara,
ahogada en soledad desaforada.

Y la bestia umbrosa, desbocada,
tortura suavemente,
proyectando en cada as de luz,
incontables recuerdos aún dolientes.

Derramando el vino de mis venas,
dibujaré con sangre,
en alguna calle no apartada,
el rostro añorado,
de tu faz inerte a mi desgracia,
y escribiré una carta sin remitente,
a nadie, a todos:
que no son nada y a la vez el todo.

Sumiéndome de nuevo
en el fetal estado temeroso,
bajo oscuras sombras antisociales,
acurrucando un sueño en coma,
en la negra incubadora,
depresiva estancia.

...

El dolor,
que arrincona los placeres
y masacra;
el suicidio de un momento,
nacimiento de un tormento,
los futuros invisibles,
recelo y miseria latentes,
cernido el subconsciente
en lo que pasa, en el presente.

Y a ti te escribo,
aunque no me leas,
ni pretendas dar tu brazo a torcer,
en la estructura de un carácter necio,
de un orgullo inmenso
y duro de roer.

He aquí,
desde el amasijo de mis huesos,
el carbón de mi pecho,
estas palabras ciertas,
nacidas del ardor acerbo.

Porque fuiste y eres,
estupefaciente lumbre,
del corusco de una chispa celeste,
arando las retinas ulceradas,
puñal y cuchilla exquisita,
descarnando el esqueleto,
saeta rauda lanzada desde el cielo,
presionando la hendidura de mi pecho.

Pues corroíste las tinieblas cegadoras
que a mi mundo envuelven,
de tu risa armoniosa
pariste sueños, deseos
y el anhelo de un futuro.

Y así nomás te fuiste,
sin cerrar la pesada puerta
de mi prisión estrecha,
alejándote lentamente,
a trasluz te vi,
en el espacio de luz
cubierto en nieblas.

Mientras el sol cocinaba ensañadamente
mis pupilas dilatadas de tristeza,
sin parpadear, desangré los ojos de escozor,
mas no lloré las penas,
que cada uno de tus pasos evocaban.

Dejé escapar el sentimiento fuera de mi mente,
extraditando todo rastro
y adopté la piedra, el mármol,
del corazón petrificado.

Y recordé reproches y altivez
de tu andar difuminado,
tu silueta escaza,
en el resplandor de unos pocos rayos;
cabizbajo en el rincón,
en insensatez y desconsuelo
de mi lóbrega mazmorra.

Cuatro planos percudidos,
humedecidos,
reflejando en suciedad,
nuestros opuestos mundos,
cuán distintos
y que sin fronteras caminamos,
borrando los senderos,
eternizando días,
desdibujando en besos
las barreras del prejuicio,
que siempre rondan,
rincones no vistos.

Pero te fuiste,
dijiste tantas cosas que hoy no recuerdo
y que prefiero olvidar.

Que al final fue tu espalda,
sin un adiós,
y contradictorias excusas
que no entendí,
o forcé a no entender,
a no aceptar.

Mas me redujiste a escombros,
sin tregua, sin compasión,
mi irrisorio estado
escarnecido por tu boca y tu sarcasmo.

Es lo que no se vuelve a armar,
a sanar, a unir las piezas
para formar un ser viviente.

Ahora soy carroña,
que devoran los vientos,
el paso de los tiempos
sin oposición alguna;
que ya no rema
y sin mares qué navegar.

Con la puerta entreabierta
de una ansiosa cárcel,
sin nada qué encontrar,
mas allá de aquella línea,
sin nada que buscar,
nada que esperar.

Así quedo,
flotando en el vacío
de un fugaz derrumbe,
ensordecido y ciego,
en silencio y sombras...

...
 
belzebu dijo:



Ya me alcanzo la noche,
rapaz en la huida me atrapó,
atrás quedó mi lucha
y las heridas que no se dejan ver,
escondidas muy adentro
royendo el alma
con urticantes labios.
Y otra vez estoy aquí,
en la rutinaria espera
allanando el cielo,
profanando estrellas
para adueñarlas sin reproches.

En estas soledades
insistentes de recesos,
solo recreos acostumbrados
de acelerados tiempos
que no dan cabida
a las dudas ni al temor
y que desbaratan,
atropellando al lento,
abandonando al débil
sin culpa alguna
y al olvido insano.

No me sorprende
seguir la marcha,
pues sobrevivo en indiferencia,
en obstinados pasos
por entre cenizas olvidadas.

Y esta noche sé,
que no habrá un sueño,
no conciliaré el onírico letargo,
descansaré sobre mi tumba de emociones
y no esperaré una llamada.

Escucharé apacibles
melodías de silencio,
conversaré callado
con la dama y con la bestia,
mientras mi señora y musa
da su forma en la inercia
de mi insensible cara,
ahogada en soledad desaforada.
Y la bestia umbrosa, desbocada,
tortura suavemente
proyectando en cada as de luz,
incontables recuerdos aun dolientes.

Derramando el vino de mis venas,
dibujaré con sangre
en alguna calle no apartada
el rostro añorado,
de tu faz inerte a mi desgracia
y escribiré una carta sin remitente,
a nadie, a todos
que no son nada y a la vez el todo.

Sumiéndome de nuevo
en el fetal estado temeroso,
bajo oscuras sombras antisociales,
acurrucando un sueño en coma,
en la negra incubadora,
depresiva estancia.

...

El dolor,
que arrincona los placeres
y masacra;
el suicidio de un momento,
nacimiento de un tormento,
los futuros invisibles,
recelo y miseria latentes,
cernido el subconsciente
en lo que pasa, en el presente.

Y a ti te escribo,
aunque no me leas,
ni pretendas dar tu brazo a torcer,
en la estructura de un carácter necio,
de un orgullo inmenso
y duro de roer.

He aquí,
desde el amasijo de mis huesos,
el carbón de mi pecho,
estas palabras ciertas,
nacidas del ardor acerbo.

Por que fuiste y eres,
estupefaciente lumbre
del corusco de una chispa celeste,
arando las retinas ulceradas,
puñal y cuchilla exquisita,
descarnando el esqueleto,
saeta rauda lanzada desde el cielo,
presionando la hendidura de mi pecho.

Pues corroíste las tinieblas cegadoras
que a mi mundo envuelven,
de tu risa armoniosa
pariste sueños, deseos
y el anhelo de un futuro.

Y así nomás te fuiste,
sin cerrar la pesada puerta
de mi prisión estrecha,
alejándote lentamente
a trasluz te vi,
en el espacio de luz
cubierto en nieblas.

Mientras el sol cocinaba ensañadamente
mis pupilas dilatadas de tristeza,
sin parpadear, desangré los ojos de escozor,
mas no lloré las penas
que cada uno de tus pasos evocaban.

Dejé escapar el sentimiento fuera de mi mente,
extraditando todo rastro
y adopté la piedra, el mármol
del corazón petrificado.

Y recordé reproches y altivez
de tu andar difuminado,
tu silueta escasa
en el resplandor de unos pocos rayos;
cabizbajo en el rincón,
en insensatez y desconsuelo
de mi lóbrega mazmorra.
Cuatro planos percudidos,
humedecidos,
reflejando en suciedad
nuestros opuestos mundos,
cuan distintos
y que sin fronteras caminamos,
borrando los senderos,
eternizando días,
desdibujando en besos
las barreras del prejuicio,
que siempre rondan
rincones no vistos.

Pero te fuiste,
dijiste tantas cosas que hoy no recuerdo
y que prefiero olvidar.

Que al final fue tu espalda
sin un adiós
y contradictorias excusas
que no entendí,
o forcé a no entender,
a no aceptar.

Mas me redujiste a escombros,
sin tregua, sin compasión,
mi irrisorio estado
escarnecido por tu boca y tu sarcasmo.
Es lo que no se vuelve a armar,
a sanar, a unir las piezas
para formar un ser viviente.

Ahora soy carroña,
que devoran los vientos,
el paso de los tiempos
sin oposición alguna;
que ya no rema
y sin mares que navegar.

Con la puerta entreabierta
de una ansiosa cárcel,
sin nada que encontrar
mas allá de aquella línea,
sin nada que buscar,
nada que esperar.

Así quedo,
flotando en el vacío
de un fugaz derrumbe,
ensordecido y ciego
en silencio y sombras...

...


Adíós ensordecedor y silencioso... batalla en soledad contra los tormentos de los hubieran y los casi, preguntas que no encuentran respuestas, se esconden los ángeles en el cielo, da la espalda el mañana. Amargura envuelta en dagas venenosas...

Excelente escrito. Saludos, :)
 
muchas gracias Dama Misteriosa por pasar... se me fue un poco la mano en la extensión, pero es lo que salio... muchas gracias por dar tu juicio y opinion, un saludo.... un placer como siempre....
 
gracias Paula por la compasión... aveces, es todo lo que la piedra que hiende el pecho busca para erosionar y dejar latir de nuevo las ansias de la vida...

... muchas gracias... un saludo... un placer...
 
Te admiro en verdad Belzebu tu poema aunque extenso esta tan ameno que no pude dejar de leer hasta la ultima letra y te confesare que en cada palabra senti esa calidad poetica que te caracteriza, un placer enormisimo leerte y muchas gracias por compartir. Un beso, nos estaremos leyendo. Chao
 
Empatía total me genera tu poema, percibo ese estado frío y letárgico que describes, ese desinterés total por todo y por todos, incluso por uno mismo, esa sensación de no ser nada y no tener ya ninguna importancia. Esa indiferencia, estática, inerte, escudo natural que protege frente al dolor. Me encanta tu poema, las cosas que dices describe un estado de claudicación a la amargura, sin anhelo alguno, sin deseos de renacer...como un muerto viviente que se, sin más, deja que la vida le lleve. Un beso.
 
gracias anonima... no se si sea digno de admiración, pero gracias por el honor... en fin, grato saber que sea de su agrado y sentimiento esta humilde lectura.... disculpas por la extension... un placer tenerte... saludos....
 
... muchas gracias Julia... se me fue un poco la mano con la extensión pero es lo que me dicto la conciencia y crei que valia la pena publicarlo... sobretodo por la empatia se te agradece, por recorrer esta suerte de depresion escrita que nunca esta de mas (a mi parecer) descargarlas al verso... muchas gracias... un saludo... un placer...
 
hola! guau! que escrito!! te felicito! cada dia te veo creer con ellos!
un saludo grande! y espero que algun dia nos enocntremos y intercambiemos poemas!
 
Muchas gracias Rumy por pasarte por aqui...espero que asi sea, que este creciendo y no deteriorando... veré como sale lo porvenir, tal vez se me este pudriendo el pulso jeje... eso quedara a su juicio ... muchas gracias ... un saludo... y es verdad tenemos que encontrarnos a intercambiar pensamientos... un placer...
 
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