No habitúo subir montañas rusas,
subo y dudo, le temo a la bajada.
Esquivando las balas con excusas
descubrí que la vida no es blindada.
Enron malgasta en mí risas difusas,
pero ya no le creo dotes de hada.
Con vidas que sonando en una fusa
no habrá música, como no hay covada.
Ir al infierno y ascender al cielo,
no lo hago mi deporte favorito,
qué fácil el ardid del caramelo.
En el amor y el odio sólo hay mitos,
y antes de bailar tap en rascacielos,
te beso en mi secuaz, mi chiringuito.