seso
Poeta asiduo al portal
Así murieron los rostros despintados
por el atrocísimo batallón de lágrimas.
Las gargantas apenas inclinabanse para sollozar
cuando la treceava aflicción caminaba
por la enésima tempestad.
El padecimiento híbrido, en masa, completaba el lagrimeo,
avasallando todo a su alrededor
Y un rumor de nubes susurraba en el silencio post- muerte
Y un aplastante aguijón hurgaba al vacío.
¡Los Sin Rostros andan por allí!
Bebiendo el sudor del cielo
Allá Su almohada,
la que resguardaba los sueños de la humanidad,
es ahora una piedra que profana el despertar.
Así murieron los rostros pintados de desgracia
En ves de mejillas debieron tener cráteres
donde empozar toda la crisis.
Pero socavó tanto el llorar, que NO fue así;
sino abismos repletos de vinagreros mares
tenían por doquier
Ah tan repletos, tan vastos
Tanto para sucumbir,
tanto para desbordar
¡Tanto, tanto y tanto!
Así, murió mi rostro despintandose,
abismandose, en el hombro de este papel
por el atrocísimo batallón de lágrimas.
Las gargantas apenas inclinabanse para sollozar
cuando la treceava aflicción caminaba
por la enésima tempestad.
El padecimiento híbrido, en masa, completaba el lagrimeo,
avasallando todo a su alrededor
Y un rumor de nubes susurraba en el silencio post- muerte
Y un aplastante aguijón hurgaba al vacío.
¡Los Sin Rostros andan por allí!
Bebiendo el sudor del cielo
Allá Su almohada,
la que resguardaba los sueños de la humanidad,
es ahora una piedra que profana el despertar.
Así murieron los rostros pintados de desgracia
En ves de mejillas debieron tener cráteres
donde empozar toda la crisis.
Pero socavó tanto el llorar, que NO fue así;
sino abismos repletos de vinagreros mares
tenían por doquier
Ah tan repletos, tan vastos
Tanto para sucumbir,
tanto para desbordar
¡Tanto, tanto y tanto!
Así, murió mi rostro despintandose,
abismandose, en el hombro de este papel