IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Sinuosa elevación del alma,
queriendo contrarrestar lo carnal,
senderos que se abstraen del recuerdo,
instantes que coagulan la sangre,
pálpitos de una voluntad incoherente,
oscuro corazón que arde sin motivo,
se ha vuelto, por alarde, ennegrecido,
sin destino,
vuelca sus sollozos junto el mar,
creando vida,
alimentando a la muerte,
los siglos no conocen la suerte,
las mentiras se tuercen,
mentes sórdidas,
disciplinada sordera,
atraen los estigmas de almas en pena,
marcan en nosotros la cordura imaginada,
sopesando la lobreguez de cada cuerpo,
condenando a la razón,
a su tenue vislumbre del dolor,
porque sin sapiencia
la prudencia vacía nuestros infiernos,
etérea flama que purifica martirios,
su volátil candidez
vuelve viento al arraigado firmamento,
sin razones con fundamento,
nada mas que el pleno sentir
de que no pertenecemos a este mundo.
queriendo contrarrestar lo carnal,
senderos que se abstraen del recuerdo,
instantes que coagulan la sangre,
pálpitos de una voluntad incoherente,
oscuro corazón que arde sin motivo,
se ha vuelto, por alarde, ennegrecido,
sin destino,
vuelca sus sollozos junto el mar,
creando vida,
alimentando a la muerte,
los siglos no conocen la suerte,
las mentiras se tuercen,
mentes sórdidas,
disciplinada sordera,
atraen los estigmas de almas en pena,
marcan en nosotros la cordura imaginada,
sopesando la lobreguez de cada cuerpo,
condenando a la razón,
a su tenue vislumbre del dolor,
porque sin sapiencia
la prudencia vacía nuestros infiernos,
etérea flama que purifica martirios,
su volátil candidez
vuelve viento al arraigado firmamento,
sin razones con fundamento,
nada mas que el pleno sentir
de que no pertenecemos a este mundo.