IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Caminando a pesar de los días,
sendero hambriento, casi risueño,
que disfruta con ansiedad
cada gota de sangre
en las indómitas fauces de su suelo,
tenebroso ingenio que supura cada rosa,
envenenando la penumbra que nos cubre,
dueña de un negligente y oscuro mártir,
que se refleja tímidamente
cuando admiro el filo de mi espada,
recurriendo a mi inefable destrucción,
convulsa manera
de acallar las condolencias,
este camino intransigente
me congela en sus escarchas,
disipada la grisácea neblina,
se bifurca la alegoría de mis noches,
amartelado y dubitativo me encuentra,
una diosa de dos almas,
entre hambrunas,
fugazmente me seduce a mi redención,
admirando su misántropa empatía,
me dejo llevar por su sentencia,
y me inclino hacia el abismo.
sendero hambriento, casi risueño,
que disfruta con ansiedad
cada gota de sangre
en las indómitas fauces de su suelo,
tenebroso ingenio que supura cada rosa,
envenenando la penumbra que nos cubre,
dueña de un negligente y oscuro mártir,
que se refleja tímidamente
cuando admiro el filo de mi espada,
recurriendo a mi inefable destrucción,
convulsa manera
de acallar las condolencias,
este camino intransigente
me congela en sus escarchas,
disipada la grisácea neblina,
se bifurca la alegoría de mis noches,
amartelado y dubitativo me encuentra,
una diosa de dos almas,
entre hambrunas,
fugazmente me seduce a mi redención,
admirando su misántropa empatía,
me dejo llevar por su sentencia,
y me inclino hacia el abismo.
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