maria constanza
Poeta recién llegado
Sin nombrar
I
De orgullosa resistencia
ante tu figura erguida,
termino mendigo ciego
que muere ante tu puerta.
De odio irrevocable
ante tu impenetrable medida,
termino amante extraviado
que lejos de ti agoniza.
II
Tu rostro me enceguece
tu rostro me encandila.
Ese fulgor que llevo dentro,
y aunque lo ignore, grita.
Tu rostro es huella,
canto, plegaria, poesía.
Tu rostro me alumbra,
y es como perla fina.
III
Caminante solitario, que recorres
mis rincones, llévame donde tú vives,
háblame de amores.
Caminante solitario, que recorres
mis secretos, llévame donde sueñas,
Háblame de dolores.
Caminante y peregrino,
pies llagados y caminos,
no detengas ya tu marcha
llévame, sin ti no vivo.
IV
Quiero soñar contigo
porque en sueños me abrazas.
Quiero soñar contigo
y descansar en tus aguas mansas.

I
De orgullosa resistencia
ante tu figura erguida,
termino mendigo ciego
que muere ante tu puerta.
De odio irrevocable
ante tu impenetrable medida,
termino amante extraviado
que lejos de ti agoniza.
II
Tu rostro me enceguece
tu rostro me encandila.
Ese fulgor que llevo dentro,
y aunque lo ignore, grita.
Tu rostro es huella,
canto, plegaria, poesía.
Tu rostro me alumbra,
y es como perla fina.
III
Caminante solitario, que recorres
mis rincones, llévame donde tú vives,
háblame de amores.
Caminante solitario, que recorres
mis secretos, llévame donde sueñas,
Háblame de dolores.
Caminante y peregrino,
pies llagados y caminos,
no detengas ya tu marcha
llévame, sin ti no vivo.
IV
Quiero soñar contigo
porque en sueños me abrazas.
Quiero soñar contigo
y descansar en tus aguas mansas.
