gabriel.nicolas1
Poeta recién llegado
Todo alumbro unos ojos de diamante, hablando un lenguaje impreciso de torrente, descansando en un cabezal su lucidez fragante, se encontraba cuando entré. Era una alcoba techada, rodeada de sueños, ya sin derroche de flores y luces de espíritus, mi alma nerviosa vestía de calma. Entrecerrándose las ilusiones, cerré los ojos para ver algo bello. Comenzó el misterio, que enfloro como un vaso triunfal mi corazón. Tiempo después, la puerta se abre, sobre la luz, una sombra helada, exige mi retiro. Era la hora de pagar.