rudyvaldenegro
Poeta recién llegado
SILENCIO
Hay un silencio largo, voraz, definitivo que respiro.
Solo Silencio, silencio, silencio es lo queda alrededor
Después de amar y vivir una vida de estruendos.
Horizonte donde se adormecen las alas del tiempo,
Vertiente donde se ahogan los gritos
De los dolores y sucumben las voces de las baladas.
Serpiente devoradora de carne de todos los deseos
Con siete lenguas de cenizas y antimateria.
Silencio que surges de la nada, devuélveme
Lo más amado que escondiste en tu fardo de avaricia.
¡Y aléjate de mí, regresa por donde has venido!,
No necesitas de una mano que escribe,
No de un rojo corazón murmurando tempestades.
Deja ya de fastidiarme, no me hipnotizará tu mirada,
No tengo nada que contarte, no platicaremos esta vez.
Ni te sientes en el borde de mi cama con tu cuerpo
De estatua pálida que irradia el frío de tus soledades.
Deja de contemplar qué es lo que hago y miro.
No verás con tus ojos a través del polvo de la tarde
Mis pensamientos que aún flotan en el aire, misteriosos.
Si no fuiste verbo vete con tu sustantivo al infierno.
No compartirás conmigo esta noche la luna y el sueño,
La almohada que contendrá mi cabeza y mi letargo.
Déjame sólo, silencio, pero no te lleves las palabras.
Hay un silencio largo, voraz, definitivo que respiro.
Solo Silencio, silencio, silencio es lo queda alrededor
Después de amar y vivir una vida de estruendos.
Horizonte donde se adormecen las alas del tiempo,
Vertiente donde se ahogan los gritos
De los dolores y sucumben las voces de las baladas.
Serpiente devoradora de carne de todos los deseos
Con siete lenguas de cenizas y antimateria.
Silencio que surges de la nada, devuélveme
Lo más amado que escondiste en tu fardo de avaricia.
¡Y aléjate de mí, regresa por donde has venido!,
No necesitas de una mano que escribe,
No de un rojo corazón murmurando tempestades.
Deja ya de fastidiarme, no me hipnotizará tu mirada,
No tengo nada que contarte, no platicaremos esta vez.
Ni te sientes en el borde de mi cama con tu cuerpo
De estatua pálida que irradia el frío de tus soledades.
Deja de contemplar qué es lo que hago y miro.
No verás con tus ojos a través del polvo de la tarde
Mis pensamientos que aún flotan en el aire, misteriosos.
Si no fuiste verbo vete con tu sustantivo al infierno.
No compartirás conmigo esta noche la luna y el sueño,
La almohada que contendrá mi cabeza y mi letargo.
Déjame sólo, silencio, pero no te lleves las palabras.