SILENCIO DEL CUCO
Ya no oigo el cuco..., la sangre
como venda acribillada y astral
vive entre curvas enjauladas
para llenar mis ojos dalinianos.
Modifico las cuchillas
desenvuelvo lentamente el corazón,
nodos de cabello en un viento
y para un paisaje donde la nada
que me dirige va al ulterior:
saltos de mis manos para los búhos
que perdidos son cuerda de combate.
Llegan,
vientos de un cristal líquido
soplo de barcazas de velas y
lágrimas maceradas de violetas
que se arrodillan en mis jardines.
Ya no oigo el cuco...,
un estertor me horada.
¡No llores! Lluvia.
Señora de un estrofismo
tu ola llueve en mi pecho
es onda de las propagaciones
sobre las arenas brillantes, sonidos
de exangüe noche,
centro.
¡Señora del mar!
Madre de la tierra sedosa
así entré en tu suspensión
de tiempos con vibraciones;
oigo
pues en ella te volviste iluminación
cambio profundo de voz
para en el silencio
dejar esa suave cinta entre mis manos.
Siento..., pues seguro
ya oigo el cuco del reloj blando.
* * * * * * *
(luzyabsenta)
Quería en el poema entrar en el alba y corromper con un grito de furia a la abnegación.
Envuelto en un racimo de pálpitos, empolve el viejo Acre donde poder ir cavando
los olvidos de mi frente y seguir avanzando hacia la única verdad (la diosa aneracam).
Quería en el poema entrar en el alba y corromper con un grito de furia a la abnegación.
Envuelto en un racimo de pálpitos, empolve el viejo Acre donde poder ir cavando
los olvidos de mi frente y seguir avanzando hacia la única verdad (la diosa aneracam).
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