BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
El último poema
la última sangre derramada
el primogénito instante
un torrente de labios y sílabas
profanado. El último poema.
Mimetizando las voces
ecos incólumes profanados
sentencias grávidas y horrendas
que crepitan las sangres
en sus eternos ataúdes,
en recintos consagrados
en uniformes vestimentas.
Cielos vespertinos caen royendo
el alma, hasta espíritus desconocidos,
ignotos, rodando luces boca abajo,
con sangres efímeras derritiéndose
en los labios. Sílabas
que golpean los maíces, qué o quién,
dime, nos sueña?, y en esta vida
las cóncavas nubes degolladas.
Eternidades tan muertas
que ruedan con bocas sangrantes
y vísceras en la náusea del día,
luces, obscuridades, menstruación
de un coágulo inaprensible.
Oh, luces, luz mediterránea,
invisible cuerpo que trago, que ingiero
con saliva de otros tiempos.
Y la muerte? Un silencio
derrotado, una tumba en cada pecho,
antes de salir al matrimonio censurado.
©
la última sangre derramada
el primogénito instante
un torrente de labios y sílabas
profanado. El último poema.
Mimetizando las voces
ecos incólumes profanados
sentencias grávidas y horrendas
que crepitan las sangres
en sus eternos ataúdes,
en recintos consagrados
en uniformes vestimentas.
Cielos vespertinos caen royendo
el alma, hasta espíritus desconocidos,
ignotos, rodando luces boca abajo,
con sangres efímeras derritiéndose
en los labios. Sílabas
que golpean los maíces, qué o quién,
dime, nos sueña?, y en esta vida
las cóncavas nubes degolladas.
Eternidades tan muertas
que ruedan con bocas sangrantes
y vísceras en la náusea del día,
luces, obscuridades, menstruación
de un coágulo inaprensible.
Oh, luces, luz mediterránea,
invisible cuerpo que trago, que ingiero
con saliva de otros tiempos.
Y la muerte? Un silencio
derrotado, una tumba en cada pecho,
antes de salir al matrimonio censurado.
©