nasme
Poeta fiel al portal
En esos días, soñaba a mi hermano, su aro ya no estaba en la casa, yo le echaba de menos. Cuando dejó de estar, mi madre no podía andar.
La inocencia duerme en la nada ya no despierta aunque dejes de cantarlal
los cipreses rodearon la casa. La madre las uñas clavadas en la tierra mojada
amasa dolores que como pavesas atraviesan la cara
el padre sin Dios en los ojos, con rabia, cambiándose mil veces el destino hostias
se daba.
la niña jugaba sin enterarse que las viejas están escondidas por la casa.
una canción en resina duerme en la nada, ya no está la nota que me guarda
ni su aro, solo un traje sin estreno envuelto en un beso largo.
Tú lo sabes y yo también.
Dorados la mayoría de los amaneceres de mi infancia, en mi entelequia decidí que por algún tiempo vería así. Podría abrazar esa caja tan estrecha y podría retener en mi memoria ese olor a resina sin asustarme, me quedé dormida, abrazando y esperando.
Yo me despertaba con la sensación de que ese y no otro, era un día especial, algo ocurriría que ese día, y no otro yo no podría olvidar, y así fue pasando el tiempo, el sol y la luna no han parado de jugar al esconder, el milagro de las estaciones de interponerse continuamente como si se les fuera la existencia en ello, no era capaz de ver la realidad que me rodeaba ni el milagro del día a día, porque todavía formaba parte de todo y es el transcurso de lo que acontece el que va independizándonos hacia la individualidad.
Una vez no quise formar parte de todo esto, fue a partir de un sueño, mi vida transcurre a través de un sueño. Triste fue; Mi madre me despertó, yo lloraba y todo había sido tan real como la agonía que sentía ¿Cómo? ¿La realidad estaba en mi sueño? Entre ,sollozos le hablé de mi sueño y le dije que yo corría, corría, y corría, sin moverme del sitio, lloraba y yo sentía y sentía tanto que no podía hablar ¿Qué hago aquí? Como en un escenario a oscuras, solo donde fijaba el ver se iluminaba como una luz artificial y vi lo que acontecía como un espectador que no puede cambiar el guión la persona que estaba, tendida en el suelo, extendiendo la mano como queriendo agarrarse a mí, a su destino, roto, sin pedirlo sin proponérselo rompía también el mío.
Me rio yo de que podemos ser dueños de nuestro destino, te lo cambian para joderte cada vez, para ver si explotas en ese momento o lo harás un poco más tarde y ocurrió cuando se ama sin saber lo que es amar, en ese corto instante donde supongo que es donde trascurre el tiempo y trascurre todo a la vez y tu solo puedes reaccionar ante lo que te sucede aun a tu pesar, reaccionar y reaccionar y a quién le importa si no tienes un buen día si todo sale al revés si no sabes reaccionar y te dejas llevar.
No pasa nada por la cabeza de alguien que no quiera en algún momento pertenecer a esto, en principio ni siquiera sabrá que no quería estar aquí y después de sentir tanto de amar tanto por un instante deja de sentir y se deja llevar, que mas da lo que pienses si lo más seguro que no tiene nada que ver con lo que se hace en ese instante.
Yo y solo yo estuve en su instante; Sabemos tan poco de los sueños, no lo vi morir y sin embargo, lo sabía, en un triste sueño, no es justo saber tanto.
Mi reacción la acunó las sirenas de la ambulancia, pero la cuerda de la vida no se rompió. Se rompió todo lo demás y me adorné con un fardo negro y esperé.
Las almas que eligen irse así en un instante sin apenas estar ni haber llegado, despiertan las conciencias y la mía despertó; No se pregunta el trigo de su existencia
¿Por qué yo sí? ¿Por qué ese empeño en que yo pertenezca a todo esto? ¿Determina este débil eslabón de mi vida la vida en sí? ¡Qué importante soy! La vida no será para entenderla sino para vivir-la, y cuando te canses quedarte un rato a observar.
Y supe de tres muertes en una, en un sueño la que fue real y su reflejo en mi...
La inocencia duerme en la nada ya no despierta aunque dejes de cantarlal
los cipreses rodearon la casa. La madre las uñas clavadas en la tierra mojada
amasa dolores que como pavesas atraviesan la cara
el padre sin Dios en los ojos, con rabia, cambiándose mil veces el destino hostias
se daba.
la niña jugaba sin enterarse que las viejas están escondidas por la casa.
una canción en resina duerme en la nada, ya no está la nota que me guarda
ni su aro, solo un traje sin estreno envuelto en un beso largo.
Tú lo sabes y yo también.
Dorados la mayoría de los amaneceres de mi infancia, en mi entelequia decidí que por algún tiempo vería así. Podría abrazar esa caja tan estrecha y podría retener en mi memoria ese olor a resina sin asustarme, me quedé dormida, abrazando y esperando.
Yo me despertaba con la sensación de que ese y no otro, era un día especial, algo ocurriría que ese día, y no otro yo no podría olvidar, y así fue pasando el tiempo, el sol y la luna no han parado de jugar al esconder, el milagro de las estaciones de interponerse continuamente como si se les fuera la existencia en ello, no era capaz de ver la realidad que me rodeaba ni el milagro del día a día, porque todavía formaba parte de todo y es el transcurso de lo que acontece el que va independizándonos hacia la individualidad.
Una vez no quise formar parte de todo esto, fue a partir de un sueño, mi vida transcurre a través de un sueño. Triste fue; Mi madre me despertó, yo lloraba y todo había sido tan real como la agonía que sentía ¿Cómo? ¿La realidad estaba en mi sueño? Entre ,sollozos le hablé de mi sueño y le dije que yo corría, corría, y corría, sin moverme del sitio, lloraba y yo sentía y sentía tanto que no podía hablar ¿Qué hago aquí? Como en un escenario a oscuras, solo donde fijaba el ver se iluminaba como una luz artificial y vi lo que acontecía como un espectador que no puede cambiar el guión la persona que estaba, tendida en el suelo, extendiendo la mano como queriendo agarrarse a mí, a su destino, roto, sin pedirlo sin proponérselo rompía también el mío.
Me rio yo de que podemos ser dueños de nuestro destino, te lo cambian para joderte cada vez, para ver si explotas en ese momento o lo harás un poco más tarde y ocurrió cuando se ama sin saber lo que es amar, en ese corto instante donde supongo que es donde trascurre el tiempo y trascurre todo a la vez y tu solo puedes reaccionar ante lo que te sucede aun a tu pesar, reaccionar y reaccionar y a quién le importa si no tienes un buen día si todo sale al revés si no sabes reaccionar y te dejas llevar.
No pasa nada por la cabeza de alguien que no quiera en algún momento pertenecer a esto, en principio ni siquiera sabrá que no quería estar aquí y después de sentir tanto de amar tanto por un instante deja de sentir y se deja llevar, que mas da lo que pienses si lo más seguro que no tiene nada que ver con lo que se hace en ese instante.
Yo y solo yo estuve en su instante; Sabemos tan poco de los sueños, no lo vi morir y sin embargo, lo sabía, en un triste sueño, no es justo saber tanto.
Mi reacción la acunó las sirenas de la ambulancia, pero la cuerda de la vida no se rompió. Se rompió todo lo demás y me adorné con un fardo negro y esperé.
Las almas que eligen irse así en un instante sin apenas estar ni haber llegado, despiertan las conciencias y la mía despertó; No se pregunta el trigo de su existencia
¿Por qué yo sí? ¿Por qué ese empeño en que yo pertenezca a todo esto? ¿Determina este débil eslabón de mi vida la vida en sí? ¡Qué importante soy! La vida no será para entenderla sino para vivir-la, y cuando te canses quedarte un rato a observar.
Y supe de tres muertes en una, en un sueño la que fue real y su reflejo en mi...
Última edición: