prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sabemos que hablar no siempre significa lo mismo.
La palma de una hoja tiene más peso que un puñado de arena
si se nos arrojan en la cara.
Dos hojas pegadas tienen más peso que dos piedras en el río.
Vencen al viento y las otras
no vencen al agua.
Tres hojas quemadas
hacen más ceniza que tres piedras arrojadas
en el mismo fuego por el mismo tiempo.
Cuatro hojas de labios pesan un beso.
Cuatro piedras de ojos pesan un sueño compartido.
Cinco hojas de dedos pesan una caricia,
cinco piedras de rezos pesan un insomnio.
Seis hojas de latidos pesan un respiro.
Seis corazones de piedra pesan...
No lo sé, pregunten a un gato que tiene siete vidas.
La palma de una hoja tiene más peso que un puñado de arena
si se nos arrojan en la cara.
Dos hojas pegadas tienen más peso que dos piedras en el río.
Vencen al viento y las otras
no vencen al agua.
Tres hojas quemadas
hacen más ceniza que tres piedras arrojadas
en el mismo fuego por el mismo tiempo.
Cuatro hojas de labios pesan un beso.
Cuatro piedras de ojos pesan un sueño compartido.
Cinco hojas de dedos pesan una caricia,
cinco piedras de rezos pesan un insomnio.
Seis hojas de latidos pesan un respiro.
Seis corazones de piedra pesan...
No lo sé, pregunten a un gato que tiene siete vidas.
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