Si se para el tiempo y yo sigo escribiendo
en el corazón de las hojas deshabitadas,
si se para el mundo y yo sigo escribiendo
sobre las cosas;
si mi camino es la paz del templo
en este continente sin rostro,
si los árboles del bosque
chillan sin pausa y me secuestran
y la lengua de la hierba
me hace escribir mil años.
Si se para el tiempo y yo sigo tocando
manos que llevan a la vida
y a la guerra
deshojada en el nido
que se destierra y se deja devorar
por otras manos sin nombre.
En esta patria dibujada,
en un agujero de noche,
en un pensamiento de alguien,
en una nube sin dueño,
en un sueño sin nadie.
En estas calles mudas
alarma de atar la conciencia
y hacer brotar las alas.
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