Mercedes
Poeta adicto al portal
Si me amaras
La fuerza de este amor perpetuo
sigue aguardando tu regreso.
Si me amaras,
me convertiría en mil noches,
tu cálido velo.
Mis anhelos se alimentarían de tu fruto,
mi corazón ya no se perdería en el diluvio.
Cada aurora nacería en tus pupilas;
cada melancolía huiría por tu belleza encendida.
Si me amaras, las noches serían un sosiego;
el dolor no sería mi castigo y estaría viva, no te lo niego.
Viviría relegada de toda nostalgia,
como una luz en tus luceros;
como una eternidad que se presagia;
como una suerte en tu amuleto;
como agua en un desierto.
Llegaría al fin, el fastuoso destino,
que por tu falta en mis caminos,
no llegó a crearse, por no encontrar sentido.
Si me amaras, ya no habrá quien padezca,
no habrá una marea en laguna seca,
no habrá espina que en alma crezca,
no habrá pesar que en corazón emerja.
Y si yo te dijera ¿me amas?
Respondería tu ya preocupado silencio:
que no existe verso que consiga estimular,
un amor escondido en tu pecho.
La fuerza de este amor perpetuo
sigue aguardando tu regreso.
Si me amaras,
me convertiría en mil noches,
tu cálido velo.
Mis anhelos se alimentarían de tu fruto,
mi corazón ya no se perdería en el diluvio.
Cada aurora nacería en tus pupilas;
cada melancolía huiría por tu belleza encendida.
Si me amaras, las noches serían un sosiego;
el dolor no sería mi castigo y estaría viva, no te lo niego.
Viviría relegada de toda nostalgia,
como una luz en tus luceros;
como una eternidad que se presagia;
como una suerte en tu amuleto;
como agua en un desierto.
Llegaría al fin, el fastuoso destino,
que por tu falta en mis caminos,
no llegó a crearse, por no encontrar sentido.
Si me amaras, ya no habrá quien padezca,
no habrá una marea en laguna seca,
no habrá espina que en alma crezca,
no habrá pesar que en corazón emerja.
Y si yo te dijera ¿me amas?
Respondería tu ya preocupado silencio:
que no existe verso que consiga estimular,
un amor escondido en tu pecho.