IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
El silencio nunca fue tan real,
entre estos umbrales deambulo,
sin un rumbo fijo,
tratando de no vomitar nuestro dolor,
la muerte me ha cocido tu semblante
entre mi esternón ennegrecido,
tu tacto es indescifrable al corazón,
porque no estas,
porque no te siento,
calman las mareas interminables
a un horizonte que se desangra,
debajo de un firmamento dolido,
debajo de la inmensidad,
de tantas realidades abominables,
los retazos de un recuerdo interno,
quedarán metidos
en el vacío de mi voz,
y respiraré vida,
cuando por fin me olvide de todo,
cuando el sol no sea, ni luna, ni oscuridad,
cuando el recuerdo no recuerde nada,
cuando el alma sea espejo invisible,
respiraré,
si es que aún estaré viva.
entre estos umbrales deambulo,
sin un rumbo fijo,
tratando de no vomitar nuestro dolor,
la muerte me ha cocido tu semblante
entre mi esternón ennegrecido,
tu tacto es indescifrable al corazón,
porque no estas,
porque no te siento,
calman las mareas interminables
a un horizonte que se desangra,
debajo de un firmamento dolido,
debajo de la inmensidad,
de tantas realidades abominables,
los retazos de un recuerdo interno,
quedarán metidos
en el vacío de mi voz,
y respiraré vida,
cuando por fin me olvide de todo,
cuando el sol no sea, ni luna, ni oscuridad,
cuando el recuerdo no recuerde nada,
cuando el alma sea espejo invisible,
respiraré,
si es que aún estaré viva.