IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Descubrí que poseo
un dolor extraño,
años nutriendo esta capacidad,
de nunca contentarme con nada,
la avidez de mis costumbres
me condenarán al vasto hastío de la soledad,
lentamente mis manos caen
como hojas petrificadas,
como un grito vertical,
que parte el suelo sin esfuerzo,
mi cuerpo, inerte,
se deja colapsar sobre la tierra,
y la tierra será mi hogar,
entre tardes últimas
y eternos anocheceres,
la codicia del tiempo
oscurece, sin respiro,
al sacro halo de un dios agobiado,
cuando su luz no sea mar,
seremos tiempo,
cuando su omnipotencia no sea día,
seremos viento,
cuando su cuerpo no sea eterno cadáver,
seremos almas libres,
seremos todo rastro de felicidad.
un dolor extraño,
años nutriendo esta capacidad,
de nunca contentarme con nada,
la avidez de mis costumbres
me condenarán al vasto hastío de la soledad,
lentamente mis manos caen
como hojas petrificadas,
como un grito vertical,
que parte el suelo sin esfuerzo,
mi cuerpo, inerte,
se deja colapsar sobre la tierra,
y la tierra será mi hogar,
entre tardes últimas
y eternos anocheceres,
la codicia del tiempo
oscurece, sin respiro,
al sacro halo de un dios agobiado,
cuando su luz no sea mar,
seremos tiempo,
cuando su omnipotencia no sea día,
seremos viento,
cuando su cuerpo no sea eterno cadáver,
seremos almas libres,
seremos todo rastro de felicidad.