Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Seré el arquetipo perfecto de la siembra,
el corcel azulado de las huestes efímeras,
perseguiré lunas camino a mi venganza,
en torbellinos de diamantes, zafiros y ámbar,
llenaré tus ojos de lágrimas, de dicha, de éxtasis y pasiones ocultas, prohibidas y deliciosas,
tendré dispuesta la mesa de tus deseos,
podrás degustar sabores infinitos de besos lejanos y ansiados, esos frescos dulces de otrora,
y en invierno vendré a cobijar tus sueños y rubores,
tendré tus almas al filo de la locura y al lado de los balcones que miren desde tu corazón,
podré escanciar llantos y sueños, pesadillas y abrazos, calores, estertores de sexo en tus manos,
en tu boca y en tus claros momentos de sol alicantino,
verde en el bosque de tus besos de miel y sombra,
de luz y nombre,
de día y noche,
y vendré de lejos,
desde la espesura informe de batallas y sangrías,
tomaré tus riendas y cabalagaré tus fantasías,
y nada permanecerá atado a tus entrañas que no sea yo,
mis dulzores, mi amarga condena vertida en tu piel,
repleta de mar y escombros,
de vino y calles, al despuntar el alba de los días en los que no me tendrás,
y aquellos en los cuales me quedaré sin final,
sin desdicha,
sin pena,
y con toda la gloria por amarte,
Mi Amor.
el corcel azulado de las huestes efímeras,
perseguiré lunas camino a mi venganza,
en torbellinos de diamantes, zafiros y ámbar,
llenaré tus ojos de lágrimas, de dicha, de éxtasis y pasiones ocultas, prohibidas y deliciosas,
tendré dispuesta la mesa de tus deseos,
podrás degustar sabores infinitos de besos lejanos y ansiados, esos frescos dulces de otrora,
y en invierno vendré a cobijar tus sueños y rubores,
tendré tus almas al filo de la locura y al lado de los balcones que miren desde tu corazón,
podré escanciar llantos y sueños, pesadillas y abrazos, calores, estertores de sexo en tus manos,
en tu boca y en tus claros momentos de sol alicantino,
verde en el bosque de tus besos de miel y sombra,
de luz y nombre,
de día y noche,
y vendré de lejos,
desde la espesura informe de batallas y sangrías,
tomaré tus riendas y cabalagaré tus fantasías,
y nada permanecerá atado a tus entrañas que no sea yo,
mis dulzores, mi amarga condena vertida en tu piel,
repleta de mar y escombros,
de vino y calles, al despuntar el alba de los días en los que no me tendrás,
y aquellos en los cuales me quedaré sin final,
sin desdicha,
sin pena,
y con toda la gloria por amarte,
Mi Amor.