Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Espero en una impasible enramada
a que el oscuro sol se enfrié.
Me escabullo entre las sombras
de un compás, que no deja de torturarme.
Y encasillo todo lo que creí
que era mi instinto de supervivencia,
en un rincón de la noche.
Todo para comprobar
si mi alma penitente
sale a la luz del reflejo de la verdad.
Una verdad que a veces es tan cruda,
tan funesta, pretenciosa y nefasta.
Pero al fin de cuentas mi verdad.
¿Qué tan lejos estaré de descubrirlo?
¿Seré yo un reflejo de la luz
viviendo en un alma invisiblemente oscura?
¿O solo estaré vagando en un mundo
que acribilla la verdad que no alcanzo a decir?
Tan solo esperare a que pase
este martirio que carcome mi duda.
Luego sabré si mi verdad es tan real,
o si me consume aún la duda.