IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Entre negrura viscosa,
nació la sed de sentir,
el hambre por desahogarnos,
las ansias de vomitar nuestro interior,
caminan las almas,
sin cuerpo, con frío,
tóxico helor,
el de mi semblante risueño,
se desangra desde los ojos,
deseando ver otro cielo
que no sea añejo infierno,
pues aquí todo se domina con maña,
el sol vuelve a delinquir cuando la luna se alza,
roba entre sueños la alegría,
ahora simulada corazonada,
en el centro de este caos,
nació un ser sin pecho,
destinado a devorar
toda la luz del universo.
nació la sed de sentir,
el hambre por desahogarnos,
las ansias de vomitar nuestro interior,
caminan las almas,
sin cuerpo, con frío,
tóxico helor,
el de mi semblante risueño,
se desangra desde los ojos,
deseando ver otro cielo
que no sea añejo infierno,
pues aquí todo se domina con maña,
el sol vuelve a delinquir cuando la luna se alza,
roba entre sueños la alegría,
ahora simulada corazonada,
en el centro de este caos,
nació un ser sin pecho,
destinado a devorar
toda la luz del universo.