David Baldomero
Poeta recién llegado
Encerrado en estas cuatro paredes de la habitación,
derrocho mil lágrimas de sangre.
Las paredes se estrechan y yo cedo ante ellas.
Repudiado por el mundo. Pútrido por drogas.
Percepción de energías inmensurables y lo físico, desaparece.
Furor desapacible contra los objetos.
Grito lacerante contra las paredes blancas.
Ambiente colmado de humo alucinógeno ...
Escribo en un legajo viejo,
pensamientos inexistentes llenos de veracidad.
Vela que alumbra la estancia sombría,
desvelando un rostro consumido.
Ojos rojizos e insólitos, mirando hacia el abismo.
Incorpóreos tras la puerta de la habitación.
Rostros putrefactos, acechando en las esquinas.
Melodías y voces aterradoras en mi cabeza.
y aún me pregunto: ¿seguiré existiendo?
o ¿seré incorpóreo como ellos?
solo sé, que no soy nada. Solo soy humo.
David Baldomero.
derrocho mil lágrimas de sangre.
Las paredes se estrechan y yo cedo ante ellas.
Repudiado por el mundo. Pútrido por drogas.
Percepción de energías inmensurables y lo físico, desaparece.
Furor desapacible contra los objetos.
Grito lacerante contra las paredes blancas.
Ambiente colmado de humo alucinógeno ...
Escribo en un legajo viejo,
pensamientos inexistentes llenos de veracidad.
Vela que alumbra la estancia sombría,
desvelando un rostro consumido.
Ojos rojizos e insólitos, mirando hacia el abismo.
Incorpóreos tras la puerta de la habitación.
Rostros putrefactos, acechando en las esquinas.
Melodías y voces aterradoras en mi cabeza.
y aún me pregunto: ¿seguiré existiendo?
o ¿seré incorpóreo como ellos?
solo sé, que no soy nada. Solo soy humo.
David Baldomero.