Ad Libitum
Poeta recién llegado
Salté al vacío con mis zarpas descalzas
y al final resultó,
que no hacían falta alas
para no darse de bruces contra el suelo.
Fui yo,
hermosamente yo,
sin adjetivos
ni apellidos que me atasen,
a la genealogía de otros.
Fui yo, vestida y arropada
por mi carne desnuda.
Fui yo.
Grité.
Gemí.
Salté al vacío y me llené de nubes
y jugué a buscar,
las mil y una formas
que podía formar,
según me fuera dejando -o no-
moldear por el viento.
Y grité, señalándome desde el suelo:
PIEDRA,
DRAGÓN,
MUJER,
NIÑO,
VOLCÁN,
PANTERA.
Y fui yo.
Y grité.
Y rugí.
Y caer no fue nunca más
otra cosa que un juego que ganaba,
quien ideara
más formas diferentes,
de levantar de nuevo.
y al final resultó,
que no hacían falta alas
para no darse de bruces contra el suelo.
Fui yo,
hermosamente yo,
sin adjetivos
ni apellidos que me atasen,
a la genealogía de otros.
Fui yo, vestida y arropada
por mi carne desnuda.
Fui yo.
Grité.
Gemí.
Salté al vacío y me llené de nubes
y jugué a buscar,
las mil y una formas
que podía formar,
según me fuera dejando -o no-
moldear por el viento.
Y grité, señalándome desde el suelo:
PIEDRA,
DRAGÓN,
MUJER,
NIÑO,
VOLCÁN,
PANTERA.
Y fui yo.
Y grité.
Y rugí.
Y caer no fue nunca más
otra cosa que un juego que ganaba,
quien ideara
más formas diferentes,
de levantar de nuevo.