[center:4e529321b0]
[Ya oigo trotar al caballo del Hades, pronto seré reducido a cenizas en el Gehena. Sin embrago, antes de morir, recurro a mi última exhalación de lucidez e identifico a mi asesino. No es un hombre. Tampoco es una mujer. Es un sentimiento cruel disfrazado de frágil rosa con hermosos pétalos rojos. Este inmisericorde verdugo me inhuma en vida. Mi sepulcro es un lecho, calcinado por EL AMOR.]
Llevado hasta la morgue
Asesinado por ti, oh, amor puro
Sufro en mi propia alma
Este entierro prematuro.
Náufrago de aquel barco
Que es impelido a la deriva
A la luz de dos tristes velas
Me embalsamas con tu saliva.
Abres con tus caricias
Los estigmas de mis manos
Y derramas sal sobre ellos
En forma de juegos malsanos.
En negra caja de pino
Donde mi vida se consume
Vacías la miel de tus labios
Y me entierras con tu perfume.
Escoges un día en que llueven
Un coro de lágrimas en canción
Al son de esta macabra oda
Tomas mi sangre como libación.
Condenado en mi juventud
A no volver a ver el resplandor del día
Encajas la tapa de mi ataúd
Fijada con clavos de melancolía.
Bajo tierra húmeda y podrida
Entra en mí el espíritu del terror
En la estrechez de mi angustia
Vomito un sordo grito de horror.
Nadie puede escucharme
Por mucho que quiera clamar
Ni siquiera puedo moverme
Ni tan sólo respirar.
Mis pulmones se encharcan
Mas éste es el comienzo de mis espantos
Mi vista se nubla
En la niebla de tus encantos.
Histeria y delirio inundan mis venas
Moriré de un infarto en cualquier momento
Me haces anhelar el rigor mortis
Y así pasar este tormento.
En la noche de mi zozobra
Y en el lecho de mi muerte
Miro hacia el pasado
Y maldigo mi funesta suerte.
Toda una vida en tu sacrificio
En busca de tu seno por calor
Y ahora me entierras vivo
Me traicionas,
¡Oh, amor!
{Dedicado a mi preciosa musa que, al igual que yo, fue enterrada viva por el amor. Espero que nos encontremos nadando en la Estigia, y así poder mirarnos, como un cadáver frente a otro. Deleitándonos en esa visión ad eternum.}[/center:4e529321b0]
Si se turba medroso en la alta noche
Tu corazón,
Al sentir en tus labios un aliento
Abrasador,
Sabe que, aunque invisible, al lado tuyo
Respiro yo.
- Gustavo Adolfo Bécquer.
¡Demos gracias al Dios misericordioso por permitir que los horribles extremos de agonía sean soportados por el hombre como individuo y nunca por el hombre en masa!
Ser enterrado vivo es, sin duda, el más terrible de estos extremos que haya caído jamás en suerte al simple mortal.
- Edgar Allan Poe.
[Ya oigo trotar al caballo del Hades, pronto seré reducido a cenizas en el Gehena. Sin embrago, antes de morir, recurro a mi última exhalación de lucidez e identifico a mi asesino. No es un hombre. Tampoco es una mujer. Es un sentimiento cruel disfrazado de frágil rosa con hermosos pétalos rojos. Este inmisericorde verdugo me inhuma en vida. Mi sepulcro es un lecho, calcinado por EL AMOR.]
Llevado hasta la morgue
Asesinado por ti, oh, amor puro
Sufro en mi propia alma
Este entierro prematuro.
Náufrago de aquel barco
Que es impelido a la deriva
A la luz de dos tristes velas
Me embalsamas con tu saliva.
Abres con tus caricias
Los estigmas de mis manos
Y derramas sal sobre ellos
En forma de juegos malsanos.
En negra caja de pino
Donde mi vida se consume
Vacías la miel de tus labios
Y me entierras con tu perfume.
Escoges un día en que llueven
Un coro de lágrimas en canción
Al son de esta macabra oda
Tomas mi sangre como libación.
Condenado en mi juventud
A no volver a ver el resplandor del día
Encajas la tapa de mi ataúd
Fijada con clavos de melancolía.
Bajo tierra húmeda y podrida
Entra en mí el espíritu del terror
En la estrechez de mi angustia
Vomito un sordo grito de horror.
Nadie puede escucharme
Por mucho que quiera clamar
Ni siquiera puedo moverme
Ni tan sólo respirar.
Mis pulmones se encharcan
Mas éste es el comienzo de mis espantos
Mi vista se nubla
En la niebla de tus encantos.
Histeria y delirio inundan mis venas
Moriré de un infarto en cualquier momento
Me haces anhelar el rigor mortis
Y así pasar este tormento.
En la noche de mi zozobra
Y en el lecho de mi muerte
Miro hacia el pasado
Y maldigo mi funesta suerte.
Toda una vida en tu sacrificio
En busca de tu seno por calor
Y ahora me entierras vivo
Me traicionas,
¡Oh, amor!
{Dedicado a mi preciosa musa que, al igual que yo, fue enterrada viva por el amor. Espero que nos encontremos nadando en la Estigia, y así poder mirarnos, como un cadáver frente a otro. Deleitándonos en esa visión ad eternum.}[/center:4e529321b0]