Emanuel seydoux
Poeta recién llegado
Dentro de la noche, cuando los demonios convergen y, entre carcajadas y gruñidos, mastican mis sueños.
Mi corazón late a paso fúnebre hacia un grito amordazado que se ahoga dentro de mis ojos.
Mis manos, como cartografías de un territorio
inexplorado, registran las grietas de un mundo
que colapsa sobre la espalda desollada
de un amanecer alado, exhalando sus últimos conjuros.
Es el principio y, a la vez, la despedida,
que ahora entiendo la fragilidad
de todas tus palabras, la incertidumbre cancerígena de una niebla que moldeaba nuestros pasos de arcilla.
Fue la felicidad una mentira que mintió
con una sonrisa, y la tristeza una verdad
que me hablaba con una lágrima.
¿Acaso siempre has sido tú la destinada a sepultarme, incluso estando muerta?
Mi corazón late a paso fúnebre hacia un grito amordazado que se ahoga dentro de mis ojos.
Mis manos, como cartografías de un territorio
inexplorado, registran las grietas de un mundo
que colapsa sobre la espalda desollada
de un amanecer alado, exhalando sus últimos conjuros.
Es el principio y, a la vez, la despedida,
que ahora entiendo la fragilidad
de todas tus palabras, la incertidumbre cancerígena de una niebla que moldeaba nuestros pasos de arcilla.
Fue la felicidad una mentira que mintió
con una sonrisa, y la tristeza una verdad
que me hablaba con una lágrima.
¿Acaso siempre has sido tú la destinada a sepultarme, incluso estando muerta?
E. Seydoux
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