Cafeteras italianas y frondosidades en generoso vaivén
bullicios a puñados y percusiones soleadas...
las catedrales amarillas de caballitos de mar
las ágiles dedicatorias y las coloridas cancioncillas de las laderas
las buhardillas que escribieron por los oleajes
la gotera por la sonrisa del taller de colibríes
los galgos por los suspiros
el ajedrez hasta los huesos
manos amigas del bosque
cuando se abrazan los acordes del barrio
y esas ciudades de senderos de plata.