Nada es lo que parece
en esta tarde de rumores lentos.
Con una larga sombra
que me cuida la espalda,
avanzo hasta el presente
cayendo en cada pozo.
El horizonte riega
con su lumbre serena,
aquel viejo sendero
que hoy yase encapsulado,
a un costado del mundo,
tapado de edificios.
En cada boca calle
los vientos temerarios
acechan las pisadas,
y el camino es incierto.
Los ropajes descubren
el adentro escindido,
y los altos altares
no temen a la asfixia.
Las orejas autómatas
se pegan al espejo,
y los ojos son fuego,
y el otro es enemigo...
en esta tarde de rumores lentos.
Con una larga sombra
que me cuida la espalda,
avanzo hasta el presente
cayendo en cada pozo.
El horizonte riega
con su lumbre serena,
aquel viejo sendero
que hoy yase encapsulado,
a un costado del mundo,
tapado de edificios.
En cada boca calle
los vientos temerarios
acechan las pisadas,
y el camino es incierto.
Los ropajes descubren
el adentro escindido,
y los altos altares
no temen a la asfixia.
Las orejas autómatas
se pegan al espejo,
y los ojos son fuego,
y el otro es enemigo...