Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fragmentos errantes,
como la ceniza que aún guarda
el secreto del fuego,
somos custodios
de un dolor que respira,
fingimientos de auroras mutiladas,
cadenas de futuros que nunca fueron,
invenciones marchitas,
y soñadores sin refugio,
una última grieta nos revela,
esas alturas que presencian,
más la verdad,
que el grito del miedo,
dictan un silencio irrevocable,
donde la nada misma
se engendra,
como primera elección,
somos la semilla del abismo,
cuando en desvelo,
decidimos no callar.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados
como la ceniza que aún guarda
el secreto del fuego,
somos custodios
de un dolor que respira,
fingimientos de auroras mutiladas,
cadenas de futuros que nunca fueron,
invenciones marchitas,
y soñadores sin refugio,
una última grieta nos revela,
esas alturas que presencian,
más la verdad,
que el grito del miedo,
dictan un silencio irrevocable,
donde la nada misma
se engendra,
como primera elección,
somos la semilla del abismo,
cuando en desvelo,
decidimos no callar.
Rosa María Reeder
Derechos Reservados