IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Se derrite mi semblante,
entre una carcasa ilusoria me encuentro,
escuchando las mentiras
que cada uno quiere creer,
así como mi tiempo fluye,
transito mi muerte,
entre una cascada sin retroceso,
expreso mi dolor,
y la vida me regala aún más impotencia,
observo las latencias de almas cegadas,
caen todas juntas,
como si el vacío las pudiera contemplar,
escucharán a su corazón,
cuando el último latido
sea inicio
de un recuerdo,
que si hemos de sentir,
explotará en nuestro pecho,
como flagelación,
la inconcebible tristeza,
de un arrepentimiento
que nunca se ha de cerrar.
entre una carcasa ilusoria me encuentro,
escuchando las mentiras
que cada uno quiere creer,
así como mi tiempo fluye,
transito mi muerte,
entre una cascada sin retroceso,
expreso mi dolor,
y la vida me regala aún más impotencia,
observo las latencias de almas cegadas,
caen todas juntas,
como si el vacío las pudiera contemplar,
escucharán a su corazón,
cuando el último latido
sea inicio
de un recuerdo,
que si hemos de sentir,
explotará en nuestro pecho,
como flagelación,
la inconcebible tristeza,
de un arrepentimiento
que nunca se ha de cerrar.