IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Levanto mi perspectiva,
tibio horizonte vertical
que entre mis ojos se clava,
la silente desesperación que me rodea,
obstruye el vuelo de las aves,
el canto de las sirenas,
el viento de la condena,
la naturaleza,
otro color de un aura divina,
aureola boreal,
aurora de un mundo dormido,
el sol amenaza nuestra infelicidad,
o simplemente mata nuestra cotidianeidad,
abrazando cada sueño,
en los umbrales del conformismo absoluto,
mintiéndole a cada tormenta,
las nubes vigilan grisáceas
las escaleras escondidas del cielo,
todo es pecado,
simular,
confesarle una existencia vacía,
al propio tiempo,
que no se rige,
como una luz que no alumbra,
como un helor que no mata,
como el escozor de cada noche,
en cada muerte,
en cada vida,
como mi hedor, descontrolado,
encandila la oscuridad
de las pupilas astrales,
consciencia universal,
teatral sinergia,
condescendencia sinestesica,
la anorexia en la negrura del espacio,
martirio gravitatorio,
caen,
pisan las estrellas nuestra tierra,
tan veloces como un haz de luz,
atravesando el inframundo,
y seguirán cayendo,
siguen cayendo.
tibio horizonte vertical
que entre mis ojos se clava,
la silente desesperación que me rodea,
obstruye el vuelo de las aves,
el canto de las sirenas,
el viento de la condena,
la naturaleza,
otro color de un aura divina,
aureola boreal,
aurora de un mundo dormido,
el sol amenaza nuestra infelicidad,
o simplemente mata nuestra cotidianeidad,
abrazando cada sueño,
en los umbrales del conformismo absoluto,
mintiéndole a cada tormenta,
las nubes vigilan grisáceas
las escaleras escondidas del cielo,
todo es pecado,
simular,
confesarle una existencia vacía,
al propio tiempo,
que no se rige,
como una luz que no alumbra,
como un helor que no mata,
como el escozor de cada noche,
en cada muerte,
en cada vida,
como mi hedor, descontrolado,
encandila la oscuridad
de las pupilas astrales,
consciencia universal,
teatral sinergia,
condescendencia sinestesica,
la anorexia en la negrura del espacio,
martirio gravitatorio,
caen,
pisan las estrellas nuestra tierra,
tan veloces como un haz de luz,
atravesando el inframundo,
y seguirán cayendo,
siguen cayendo.