IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Venimos al sagrado edén,
formados con designios,
con pensamientos irremplazables,
y aún así quieren vernos arrepentidos,
camaleónica destrucción inolvidable,
inalterable el odio acumulado,
crucificado al alma,
con corazón de mortal,
con intención divina
de curar a un mundo dormido,
mandato humano que nos hunde,
incongruencia
de una inteligencia forzada a adaptarse,
a la locura que nos domina,
parte animal de una cruenta consciencia,
la naturaleza reverbera
la incontrolable oscuridad de nuestro odio,
no quedan estrellas que nos recuerden
la libertad de un astro iluminado,
una emoción ignorada
que proviene del mismo destello
que dio a luz al vacío,
sentimiento
con el que nos desvaneceremos,
sabiendo
que aún en los sueños hay agonía,
que la brisa se vuelve tardía
cuando la lluvia le teme a la muerte,
secos y aún con vida,
cuando buscamos una salida.
formados con designios,
con pensamientos irremplazables,
y aún así quieren vernos arrepentidos,
camaleónica destrucción inolvidable,
inalterable el odio acumulado,
crucificado al alma,
con corazón de mortal,
con intención divina
de curar a un mundo dormido,
mandato humano que nos hunde,
incongruencia
de una inteligencia forzada a adaptarse,
a la locura que nos domina,
parte animal de una cruenta consciencia,
la naturaleza reverbera
la incontrolable oscuridad de nuestro odio,
no quedan estrellas que nos recuerden
la libertad de un astro iluminado,
una emoción ignorada
que proviene del mismo destello
que dio a luz al vacío,
sentimiento
con el que nos desvaneceremos,
sabiendo
que aún en los sueños hay agonía,
que la brisa se vuelve tardía
cuando la lluvia le teme a la muerte,
secos y aún con vida,
cuando buscamos una salida.
Última edición: