He entrado a un video club
El gordo que te aconseja los films se me ha quedado mirando.
Ahora me atosigará con sus críticas absurdas.
"Llébate Mar Adentro, está muy buena, se nota ferviéntemente el trabajo audiovisual del film. Decrece en última instacia de..."
Gracias
Empece a buscar entre los estantes algo que no se pareciera en nada a lo que me dijo la patata con gafas,
de repente empezó a picarme un cojón, es la señal.
Entraron dos chicas jóvenes. Pense en llebarme la lista de schindler, sólo para ver la escena en que el niño está hasta el cuello de mierda, por lo demás este film no es más que una basura holiwoodesca del montón.
El gordo, al ver a las dos jóvenes puso una pieza de Mahler, sería para mostrarse culto e interesante.
Salió del mostrador preparando de ante mano sus arengas fílmicas.
miré al suelo: una cerilla gastada, una de las etiquetas "oferta especial". ¡Me cagué en Dios!
Quitando nuevo cinema paradiso las demás no valían ni un carajo. Se me ocurrió algo excelente.
El gordo se esmeraba en sus comentarios críticos aprendidos de antemano, esperé a que una de las jovenzuelas me mirará, yo estaba detrás del gordo.
Abrí la bragueta del pantalón y sin mirar a la cara de la joven empecé a meneármela. Necesitaba algo que me inspirará, no algo que me la pusiera dura por el solo hecho de sentirme obserbado dos jovencitas, pensé en la hija recién destetada de Isabel, en su coñito hinchado después de cambiarle el pañal.
manifesté unos abcesos violentos como jamás antes había sentido, ví reflejada en el espejo la cara asustada de Svridigialov. Pude comprobar que desde el techo un enorme culo descendía hacía mi, su agujero era de una perfección divina.
Era el culo de Dios y me bendiciría, así fue. bajó su hermoso culo hasta tocarme la nariz, y pude ver que no era tan perfecto. preferiría mil veces el de mi abuela ante él. Temía lo que me esperaba, empezó a a dilatarse y se comprimió. A duras penas llegaba a ver la cabeza de lo que se me precipitaría. A pesar de sus esfuerzos a Dios le le costaba cagar. Dios estaba estreñido. ¡Me cago en Dios!
Necesitaba algo donde correrme y agarré del estante frente a mi la sonrisa de mi madre... un film italiano. Me corrí.
Las dos jovenzuelas seguían mirándome
El gordo seguía embebido en sus discursos.
Las jóvenes se precipitaron sobre la salida. Se estaban ríendo con esas caractericticas sonrisas de las alcahuetas.
Se llevaron La casa de los mil cadaveres, justo lo que aconsejé.
La chiquita de la falda tenía unas piernas que me recordaron a Alida Vally.
Parece que el señor se fue y no se llebó nada, bueno está bien, es uno de esos que se creen que el cine es cine a partir de los 30 y este se queda estancado en los 70.
Ire a limpiar los estantes,
¿un cigarrillo? no, dejé de fumar y tengo que ser terminante respecto a mis decisiones.
¿Y la gamuza? En el armario, debajo de las copias.
Buen trabajo el de Marco Bellocchio.
El gordo que te aconseja los films se me ha quedado mirando.
Ahora me atosigará con sus críticas absurdas.
"Llébate Mar Adentro, está muy buena, se nota ferviéntemente el trabajo audiovisual del film. Decrece en última instacia de..."
Gracias
Empece a buscar entre los estantes algo que no se pareciera en nada a lo que me dijo la patata con gafas,
de repente empezó a picarme un cojón, es la señal.
Entraron dos chicas jóvenes. Pense en llebarme la lista de schindler, sólo para ver la escena en que el niño está hasta el cuello de mierda, por lo demás este film no es más que una basura holiwoodesca del montón.
El gordo, al ver a las dos jóvenes puso una pieza de Mahler, sería para mostrarse culto e interesante.
Salió del mostrador preparando de ante mano sus arengas fílmicas.
miré al suelo: una cerilla gastada, una de las etiquetas "oferta especial". ¡Me cagué en Dios!
Quitando nuevo cinema paradiso las demás no valían ni un carajo. Se me ocurrió algo excelente.
El gordo se esmeraba en sus comentarios críticos aprendidos de antemano, esperé a que una de las jovenzuelas me mirará, yo estaba detrás del gordo.
Abrí la bragueta del pantalón y sin mirar a la cara de la joven empecé a meneármela. Necesitaba algo que me inspirará, no algo que me la pusiera dura por el solo hecho de sentirme obserbado dos jovencitas, pensé en la hija recién destetada de Isabel, en su coñito hinchado después de cambiarle el pañal.
manifesté unos abcesos violentos como jamás antes había sentido, ví reflejada en el espejo la cara asustada de Svridigialov. Pude comprobar que desde el techo un enorme culo descendía hacía mi, su agujero era de una perfección divina.
Era el culo de Dios y me bendiciría, así fue. bajó su hermoso culo hasta tocarme la nariz, y pude ver que no era tan perfecto. preferiría mil veces el de mi abuela ante él. Temía lo que me esperaba, empezó a a dilatarse y se comprimió. A duras penas llegaba a ver la cabeza de lo que se me precipitaría. A pesar de sus esfuerzos a Dios le le costaba cagar. Dios estaba estreñido. ¡Me cago en Dios!
Necesitaba algo donde correrme y agarré del estante frente a mi la sonrisa de mi madre... un film italiano. Me corrí.
Las dos jovenzuelas seguían mirándome
El gordo seguía embebido en sus discursos.
Las jóvenes se precipitaron sobre la salida. Se estaban ríendo con esas caractericticas sonrisas de las alcahuetas.
Se llevaron La casa de los mil cadaveres, justo lo que aconsejé.
La chiquita de la falda tenía unas piernas que me recordaron a Alida Vally.
Parece que el señor se fue y no se llebó nada, bueno está bien, es uno de esos que se creen que el cine es cine a partir de los 30 y este se queda estancado en los 70.
Ire a limpiar los estantes,
¿un cigarrillo? no, dejé de fumar y tengo que ser terminante respecto a mis decisiones.
¿Y la gamuza? En el armario, debajo de las copias.
Buen trabajo el de Marco Bellocchio.