Jorge Yanes
Poeta fiel al portal
Ya solo nos queda el presagio de estas aves inciertas,
no volvimos a la calle de los cedros
la soledad nos desampara al vacío cada noche.
El viento recorta las catedrales de plomo:
arquitectura ósea de la desidia
abandonados a esta desdicha mineral
a esta vida de hierro.
El sol limpia estas largas calles,
las vuelve un reflejo insólito
de los navíos anclados a tu espalda desierta
este cementerio de brisas anónimas
de pieles añejas
como rotas en el tiempo,
cubiertas por musgos y vegetales extraños,
(...)ajenos.
Apenas nos sobran vestigios de esta lujuria infame,
opaca y sin alinde;
sucumbimos a la fiebre de los versos muertos.
Hoy es difícil ver como se extinguen
los hipogrifos de tu vientre,
las llamas de tus ojos,
las notas de tu clavicordio
se evaporan entre los muertos.