Armando Gómez
Poeta recién llegado
En la cintura quedan sobras de bailes sueltos y brutos
Como el diamante que en su brillo servía de espejo de una selva perlada
Guiños tropicales de la madre tierra,que creó barrios donde la mesa se multiplicaba
Cómo mueble cuántico del amor
A veces pinchan esas sobras
Como vibración de un jolgorio extinto
De una tinta impaciente
De una vibra distinta
De un suspiro letrado
De un fuego interno que asfixia al pirómano
De una lámpara que no se puede apagar
Pierdo ubicación, me lo ha dicho mi madre
En el lugar del ser inestable, espacio denso donde fumo mis cenizas seniles,
Como un león curioso
León distante,
en el horizonte
Norte donde mi dedo apunta
Donde mi cenicero siente el golpe
Donde el rugir transmuta
Rutas varías, plegarias donde la paz transita
Matando pasado y al futuro, patrañas que el ego aprieta
Y volcandolo al presente sabio, que a nosotros los necios rejurgita
Como ayahuasca en pleno ritual
El chamán sus locuras ama profundamente
Se escucha el canto del bisonte
Se escucha el árbol que nunca se rompe
Se delira en círculos consecuentes
Se cae sin saber dónde
El monte siente,
enseña el secreto de ser consciente
Enseña el secreto de ser buen hombre,
vomita la pasión por la muerte,
la sangre ya nunca sentirá el corte.
Como el diamante que en su brillo servía de espejo de una selva perlada
Guiños tropicales de la madre tierra,que creó barrios donde la mesa se multiplicaba
Cómo mueble cuántico del amor
A veces pinchan esas sobras
Como vibración de un jolgorio extinto
De una tinta impaciente
De una vibra distinta
De un suspiro letrado
De un fuego interno que asfixia al pirómano
De una lámpara que no se puede apagar
Pierdo ubicación, me lo ha dicho mi madre
En el lugar del ser inestable, espacio denso donde fumo mis cenizas seniles,
Como un león curioso
León distante,
en el horizonte
Norte donde mi dedo apunta
Donde mi cenicero siente el golpe
Donde el rugir transmuta
Rutas varías, plegarias donde la paz transita
Matando pasado y al futuro, patrañas que el ego aprieta
Y volcandolo al presente sabio, que a nosotros los necios rejurgita
Como ayahuasca en pleno ritual
El chamán sus locuras ama profundamente
Se escucha el canto del bisonte
Se escucha el árbol que nunca se rompe
Se delira en círculos consecuentes
Se cae sin saber dónde
El monte siente,
enseña el secreto de ser consciente
Enseña el secreto de ser buen hombre,
vomita la pasión por la muerte,
la sangre ya nunca sentirá el corte.
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