Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Se encendió la noche,
¡Se encendió!
Sin candiles
ni faroles,
¡Se encendió!
Sin candelas
ni hogueras,
¡Se encendió!
Sin luna
ni estrellas,
¡Se encendió!
Un lucero de amor
que por allí pasó
a la noche negra
en día la convirtió.
Muy , muy bueno este breve y hermoso poema.
Me gustó mucho.
Abrazos y gracias por ofrecernos tus bellos poemas que son ejemplo de tu talento y especial sensibilidad, Isabel