Salvacarrion
Poeta asiduo al portal
Se apagó la voz del bosque, el trino ha cesado;
La fronda azul viste su luto de pesar.
Ya no brilla en el aire aquel grácil volar
del colibrí cantor, solo el trino apagado.
Sus plumas irisadas, su son delicado,
eran joyas vivas, un tesoro sin par,
que yace sobre el musgo, y cesó su brillar;
cuerpecito inerte por la muerte abrazado.
¡Ay, frágil trovador de alas tornasoladas!;
tu vacío llora las flores encantadas,
la brisa gime triste tu réquiem sutil.
Ya no liba tu pico el néctar de la aurora,
ni tu vuelo veloz el bosque azul decora.
Descansa en paz, pequeño príncipe sutil.
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La fronda azul viste su luto de pesar.
Ya no brilla en el aire aquel grácil volar
del colibrí cantor, solo el trino apagado.
Sus plumas irisadas, su son delicado,
eran joyas vivas, un tesoro sin par,
que yace sobre el musgo, y cesó su brillar;
cuerpecito inerte por la muerte abrazado.
¡Ay, frágil trovador de alas tornasoladas!;
tu vacío llora las flores encantadas,
la brisa gime triste tu réquiem sutil.
Ya no liba tu pico el néctar de la aurora,
ni tu vuelo veloz el bosque azul decora.
Descansa en paz, pequeño príncipe sutil.
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