El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
¡Qué asqueroso es mi marido!, del barrio el tío mas borde,
¿dónde irá todas las noches que vuelve apestando a morgue?
Me está llenando la casa de figuritas y cruces,
tengo las vitrinas llenas, si hasta les ha puesto luces.
Dice que se las encuentra y le han creado afición,
¡pero si hasta algunas llevan la fecha de defunción!.
Aunque a veces me trae joyas y algunas muelas de oro,
algo bueno entre la mierda que para él es su tesoro.
Si ya sé que saquea tumbas, pero menudo es el tipo,
lo que podríamos sacar si formásemos equipo.
El se encarga de cavar y yo voy seleccionando,
a él le entrego la quincalla, lo bueno lo voy guardando.
Se acabaron los recuerdos si llevo los pantalones,
iremos directo al grano, solamente panteones.
Pero tiene muy mal genio, es machista y cabezón,
mejor lo pillo in fraganti y ya verás que impresión.
Lo sigo hasta el cementerio, voy a ciegas, al tun tun,
cuando resbalo y me caigo justo en la fosa común.
Del susto llego hasta arriba pero estoy llena de tierra,
llevo sangre por la cara y creo me he roto una pierna.
Lo localizo en los nichos, ¡si es que no tiene ambición!,
hacia él voy cojeando y se agarra el corazón.
Cae redondo de un infarto, adios a nuestro negocio,
si total no iba a querer, así me ahorro el divorcio.
¿dónde irá todas las noches que vuelve apestando a morgue?
Me está llenando la casa de figuritas y cruces,
tengo las vitrinas llenas, si hasta les ha puesto luces.
Dice que se las encuentra y le han creado afición,
¡pero si hasta algunas llevan la fecha de defunción!.
Aunque a veces me trae joyas y algunas muelas de oro,
algo bueno entre la mierda que para él es su tesoro.
Si ya sé que saquea tumbas, pero menudo es el tipo,
lo que podríamos sacar si formásemos equipo.
El se encarga de cavar y yo voy seleccionando,
a él le entrego la quincalla, lo bueno lo voy guardando.
Se acabaron los recuerdos si llevo los pantalones,
iremos directo al grano, solamente panteones.
Pero tiene muy mal genio, es machista y cabezón,
mejor lo pillo in fraganti y ya verás que impresión.
Lo sigo hasta el cementerio, voy a ciegas, al tun tun,
cuando resbalo y me caigo justo en la fosa común.
Del susto llego hasta arriba pero estoy llena de tierra,
llevo sangre por la cara y creo me he roto una pierna.
Lo localizo en los nichos, ¡si es que no tiene ambición!,
hacia él voy cojeando y se agarra el corazón.
Cae redondo de un infarto, adios a nuestro negocio,
si total no iba a querer, así me ahorro el divorcio.