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Sangres de Luna (escenario)

Orfelunio

Poeta veterano en el portal
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SANGRES DE LUNA


La ciudad duerme
bajo una Luna de sangre
en los peces fría.


La niña lleva una muñeca
que pende descuidada de su mano.
El niño sostiene un globo
con los dedos más rojos.


La madre empuña un cuchillo
de sierra.


Golpea la niña al hermano
varias veces con la muñeca;
pone la mano en su sexo y se lo ofrece.


El niño coge la muñeca,
la echa al suelo, y la viola
entre grises y negros.


La niña coge el cuchillo a la madre
y pincha el globo.


(Se oye una explosión)


El niño la mira sorprendido,
cae inerte boja arriba
con el corazón en pedazos
sobre el pecho.


La madre abre la muñeca en canal
con el arma blanca.
De las entrañas del títere
sale una luna como un globo.


La niña va hacia la luna,
prende la cuerda
y saltan por la ventana.


La madre corre hacia la niña,
sube a lo alto del edificio
y consigue asir el cordón
que corta con el cuchillo
de heridas tierno.


La niña cae al abismo.
La luna se desinfla
sangrando,
sobre la basura del mundo…


Un perro y un gato copulan
cuando la luna cae.
Un voyeur observa
a la puta cuando trabaja.


Un barco navega
sobre las aguas de océano;
se ve bajar a la luna roja
con los blancos deshechos.



La puta cobra el servicio,
se marcha a casa,
donde la espera
su marido y dos niños,
con luna y cuchillo de acero.



FIN
 
Más que violación, la veo cómo una prostitución sin benefecio inmediato. La sociedad es un proxeneta que nos chulea.
Buena historia con matices de realidad que en el fondo son irreales.

Un saludo loco.
Pedro.
 
Más que violación, la veo cómo una prostitución sin benefecio inmediato. La sociedad es un proxeneta que nos chulea.
Buena historia con matices de realidad que en el fondo son irreales.

Un saludo loco.
Pedro.


Muchas gracias Pedro por tu comentario. Me ha gustado mucho eso de la sociedad que nos chulea. En estos días se habla mucho de Miguel Hernández, y hay homenajes y actos recordando a tan insigne poeta del pueblo... Y yo me río, y lo hago porque muchos que lo elogian y citan sus poemas, son precisamente, en algunos casos, de los que hablan muchos de sus poemas, directa o indirectamente.


Alba de hachas



Amanecen las hachas en bandadas
como ganaderías voladoras
de laboriosas grullas combatientes.

Las alas son relámpagos cuajados,
las plumas puños, muertes las canciones,
el aire en que se apoyan para el vuelo
brazos que gesticulan como rayos.

Amanecen las hachas destruyendo y cantando.

Se cubren las cabezas de peligros
y amenazas mortales:
temen los asesinos que preservan cañones.
Los órganos se callan a torrentes
y Dios desaparece del sagrario
envuelto en telarañas seculares.

Vuela un presentimiento de heridas sobre todos,
llega una tempestad atronadora
de ceños como yugos peligrosos,
se aproximan miradas catastróficas,
pies desbocados, manos encrespadas,
hachas amanecidas goteando relente.

Vienen talando, golpeando, ansiando.
Asustan corazones de rapiña,
ahuyentan cuervos de podrido vuelo,
y el ruido de sus bruscos aletazos
hace palidecer al mismo oro.

Donde posan su vuelo revientan sangre y savia
como densas bebidas animales,
donde canta su ira alza espanto
su cabello de pronto encanecido,
donde sus picotazos se encarnizan
se apagan corazones como brasas echadas en un pozo.

Donde su dentadura dura muerde
hay grandes cataclismos de todas las especies.

Ferozmente risueñas, entre manos
igual que remos, hachas iracundas,
voces de un solo hachazo,
truenos de un seco y único bramido
y relámpagos de hojas repentinas,
talan las hachas bosques y conventos,
tumban las hachas troncos y palacios
que tiene por entraña carcoma y yesca estéril,
y caen brazos y ramas confundidos,
nidadas, sombras, pomas y cabezas
en un derrumbamiento babilónico.

Amanecen las hachas crispadas, vengativas.
Sacuden las serpientes su látigo asustado
de su expresión mortal de rayo rudo.

Con nuestra catadura de hachas nuevas,
¡a las aladas hachas, compañeros,
sobre los viejos troncos carcomidos!
Que nos teman, que se echen al cuello las raíces
y se ahorquen, que vamos, que venimos,
jornaleros del árbol, leñadores.
 
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