Adrián González Diez
Poeta recién llegado
El desasosiego del vaivén de la puerta
despierta mis sentidos.
La vieja lámpara
parpadea el goteo de luz
que da vida a este lienzo de versos.
El artista enmudecerá
para poder esbozar su silueta.
Discreta,
su última curva palideció
frente al altar de las dalias negras.
Rueda la cuadratura del hexágono
desafiando a la cordura de los diamantes.
Se alzan las espadas.
El mutismo del galope pausado
enhebra el filo de los martillos de papel.
Las estrellas de plástico gris
hoy no caminarán para mi,
ni para nadie.
El cristal de algodón
se quiebra lentamente en mis manos,
y te entrego este poema...
sin forma
sin venda.
despierta mis sentidos.
La vieja lámpara
parpadea el goteo de luz
que da vida a este lienzo de versos.
El artista enmudecerá
para poder esbozar su silueta.
Discreta,
su última curva palideció
frente al altar de las dalias negras.
Rueda la cuadratura del hexágono
desafiando a la cordura de los diamantes.
Se alzan las espadas.
El mutismo del galope pausado
enhebra el filo de los martillos de papel.
Las estrellas de plástico gris
hoy no caminarán para mi,
ni para nadie.
El cristal de algodón
se quiebra lentamente en mis manos,
y te entrego este poema...
sin forma
sin venda.
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