Como un atardecer de refugios de caballitos de mar
y acordes sobre la montaña,
ciudad de vahos y senderos literarios
salto de percusiones
luz de barro y tabaco
y los mecidos consuelos
y los vuelos de gaviotas por esos naipes semioscuros
los mantos de los molinos
y los susurros de los subjetivos barcos
el compañerismo del taller de colibríes,
si fue de tal o cual manera y casi no importa,
y aprendes con el doble de amor.