Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
Camino por la pradera,
Observando las montañas.
Recuerdo mis vivencias:
Soy un alma encadenada,
Impredecibles circunstancias.
Otros cuerpos,
Otras vidas.
Viajé a través del tiempo,
Mundos paralelos,
Transmigración del alma.
Ella está aquí, nuevamente.
He de saltar de la rueda de Sansara. No quiero verle.
Nací en el centro de la tierra, emergí de su sexo.
Sentado levanté la serpiente en el desierto.
Renuncié a la mujer de antaño. A la mujer de muchas vidas.
Dos almas separadas por abismos y montañas.
Flor de loto que despierta.
Paz dorada, agua fresca.
Energía transmutada.
La cadenas se han roto,
el alma liberada.
Miro el horizonte,
Sonrío...
Un nuevo cuerpo,
Una nueva vida.
Abro los ojos,
Mucho tiempo sentado.
Alguien me mira,
Otros me llaman,
¡Maestro! ¡Maestro!
Sonrío... Y digo:
¡Namaste!
Observando las montañas.
Recuerdo mis vivencias:
Soy un alma encadenada,
Impredecibles circunstancias.
Otros cuerpos,
Otras vidas.
Viajé a través del tiempo,
Mundos paralelos,
Transmigración del alma.
Ella está aquí, nuevamente.
He de saltar de la rueda de Sansara. No quiero verle.
Nací en el centro de la tierra, emergí de su sexo.
Sentado levanté la serpiente en el desierto.
Renuncié a la mujer de antaño. A la mujer de muchas vidas.
Dos almas separadas por abismos y montañas.
Flor de loto que despierta.
Paz dorada, agua fresca.
Energía transmutada.
La cadenas se han roto,
el alma liberada.
Miro el horizonte,
Sonrío...
Un nuevo cuerpo,
Una nueva vida.
Abro los ojos,
Mucho tiempo sentado.
Alguien me mira,
Otros me llaman,
¡Maestro! ¡Maestro!
Sonrío... Y digo:
¡Namaste!